domingo, 26 de abril de 2009

Die Welle (The Wave) (2008)

Después de la segunda guerra mundial, la palabra fascismo se convirtió en un término reprobable, un tabú asociado al régimen de gobierno Hitleriano, que inmediatamente nos genera imágenes mentales de campos de concentración, genocidio y guerra. Sin embargo, el trasfondo filosófico del fascismo tiene poco que ver con dichas imágenes, siendo un tipo de gobierno mucho más interesante y complejo, que normalmente tendemos a trivializar como algo simplemente malvado.

Die Welle es una película alemana dirigida por Dennis Gansel, que adapta la novela homónima, inspirada en los eventos reales que ocurrieron en la Preparatoria Cubberley en Palo Alto, California, donde un profesor decidió experimentar la génesis del fascismo con sus alumnos, formando un grupo llamado The Third Wave.

La película adapta esta historia a una preparatoria alemana, donde un profesor, interpretado magníficamente por Jürgen Vogel, decide hacer el proyecto final del curso sobre la Autocracia. Para este objetivo, el profesor se autoproclama Führer (líder) del grupo y declara que las principales normas del grupo serán: fuerza mediante la disciplina, la comunidad, la acción y el orgullo. Ya no habrá clases sociales, todos serán iguales y funcionarán como una gran comunidad que luchará por el bien común en base a sus capacidades individuales.

Como podrán imaginar, el experimento comienza a degenerarse, porque como en todo régimen, las ventajas y desventajas son marcadas. Sin embargo, lo interesante de la película, además de estar fantásticamente realizada, es que expone de forma relativamente objetiva todo lo que conlleva este régimen. Donde la disciplina extrema y el compromiso pueden motivar a sus integrantes a unirse más allá de sus diferencias, pero que de igual forma, precisamente por este compromiso cuasi-fanático, les es extremadamente difícil relacionarse con otras ideologías discordantes.

El aspecto visual de la película es bastante bueno, ya que aunque no presenta nada innovador, combina muy bien las imágenes con un magnífico soundtrack ligeramente punk que da gran fuerza a ciertas escenas.

Sin duda es un filme sumamente recomendable, que les planteará una serie de preguntas muy interesantes y que maneja muy bien el aspecto de que no todo es blanco o negro, sino que los matices grisáceos que cubren todas las ideologías son prácticamente infinitos.

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