lunes, 22 de junio de 2009

The Girlfriend Experience (2009)

La prostitución, conocida por muchos como el oficio más antiguo del mundo es ahora, junto con la pornografía, uno de los grandes negocios de nuestros tiempos.

Steven Soderbergh, que desde mi punto de vista siempre tiene el gusanito artístico de hacer cosas trascendentes cuando no está haciendo blockbusters, aunque sigue sin hacer algo memorable, decidió tomar a una conocida actriz porno (Sasha Grey) y armar una especie de filme documental/ficción que sigue los pasos de una chica de la "mala" vida que cobra 10,000 dólares la noche.

El resultado del filme es muy interesante, ya que a pesar de ser bastante frío e impersonal, el retrato de la interacción entre prostituta y cliente es muchas veces genial.

Durante hora y media, Soderberg presenta una interminable lista de clientes que van desde los que únicamente quieren sexo, a los que sólamente buscan compañía y muchas veces ni siquiera ejercen su derecho al acto sexual. Por otro lado, las actuaciones de Sasha Grey y Chris Santos son sorprendentemente buenas, tomando en cuenta que el segundo es un actor muy menor y la primera sólo había tenido experiencias fílmicas en sus más de 160 filmes porno (según imdb). Esta gran cualidad, aunada a la enorme austeridad visual y al gran soundtrack, generan una experiencia fílmica muy disfrutable.

El retrato sin embargo termina siendo sumamente deprimente, por un lado, presentando una sociedad en la que muchos de los "ganadores" en el sentido capitalista de la palabra disfrutan su éxito sumiéndose en la más profunda soledad, rodeados de falsedad y desesperados por sentir la empatía de alguien. Por otro lado, planteando el papel de la mujer convertida en objeto, que a pesar de reconocerse como un producto más, no puede evitar sentir afinidad por algunos de sus clientes y se convierte en una solitaria más, incapaz de mantener una relación estable por más que lo intente y sumergida a su temprana edad en un mundo que a pesar de los 10,000 dólares por noche acabará por desecharla y destruirla.

Con su presupuesto de 1.3 millones de dólares, The Girlfriend Experience se convierte en un afortunado experimento personal de Soderberg, que explota hábilmente las capacidades de la Red One Camera, probándonos que el cine digital conquista cada vez más espacios y que la soledad, cuando no se desea, puede ser terrible.

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