jueves, 30 de julio de 2009

Riten (1969)

Tres actores se someten al escrutinio de un juez al ser acusados de representar una escena altamente inmoral en uno de sus actos. A través de los numerosos interrogatorios, el espectador conoce las motivaciones detrás de estos atormentados personajes que forman un fatídico e incomprensible trío.

Esta es la historia que se desarrolla en el fantástico telefilme "Riten" (El Rito), dirigido por el sueco Ingmar Bergman, personaje que probablemente esté siempre presente en todas las listas que enumeran a los mejores directores de todos los tiempos.

Sin ser una de sus mejores películas, Riten es una cinta sumamente interesante, con los típicamente fantásticos diálogos bergmanescos, plagados de una irreprimida creatividad y libertad. Esto a pesar de ser un filme realizado expresamente para la televisión sueca (al igual que muchos otros en la filmografía de Bergman), situación sumamente interesante, ya que aún ahora, Riten es una película que generaría gran incomodidad en el espectador promedio.

Contrario al simple desarrollo de la historia, claramente orientada a atacar a la censura existente en la industria cinematográfica (aunque aparentemente inexistente en la televisión sueca), el desarrollo de los personajes es de una complejidad fantástica. El perturbador trío se ve envuelto en un constante análisis de sus acciones, casi todas de gran vileza, que sin embargo aceptan y toleran como comportamientos típicamente humanos. Con base en esta conciencia suprahumana, reconocen su infalibilidad y aceptan su imperfecta y grotesca condición humana, para luego representarla en sus actos histriónicos.

Todavía no logro decidir si la conclusión de este ensayo de Bergman deja un poco que desear, pero después de la fantástica lucha entre juez y actores, la escena final contiene un poder visual tan fabuloso, que cuando menos constituye una de las secuencias inolvidables de este memorable director.

Obviamente no encontré un trailer de esta obra, sin embargo les dejo una maravillosa escena de dos minutos que les dará una idea del concepto detrás del filme. Por cierto, el padre que confiesa al juez es el mismísimo Bergman.

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