domingo, 9 de agosto de 2009

Lake Tahoe (2008)


Durante mi vida siempre he tenido preferencia por las formas de arte que muestran la vida tal como es, sin adornos, de forma directa y con la profundidad que muchas veces es inherente a la sencillez narrativa.

Hace unos años, con Temporada de Patos, Fernando Eimbcke intentó representar ese sentimiento de sencillez intrascendente que envuelve constantemente nuestras vidas, y aunque el resultado fue bueno, recibiendo fantásticas críticas, no sentí que fuera un filme completamente logrado. Cuatro años después, Eimbcke afortunadamente consigue superar con creces su ópera prima.

Lake Tahoe es una película con un guión todavía más simple que Temporada de Patos, donde el tema principal se convierte ahora en la forma que tenemos de lidiar con el dolor. No contaré casi nada de la trama, porque ésta se puede resumir a plenitud en un par de líneas, sin embargo, el gran valor de la cinta radica en la forma mediante la que se cuenta esta sencilla y conmovedora historia.

Eimbcke basa su narrativa en la utilización de tomas abiertas con cámara fija y una serie de fantásticas actuaciones que sorprenden por su naturalidad, destacando sobre todo la del joven Diego Cataño y la de Juan Carlos Lara, que muestran un increíble potencial actoral.

La película comienza como un relato cuasi-costumbrista y se transforma en una conmovedora historia que, con una forma en extremo pausada, estudia el proceso mediante el que asimilamos, comunicamos y aceptamos el dolor que nos genera una pérdida. Es precisamente por este ritmo lento y por el total repudio al soundtrack musical dentro del filme (para darle un papel predominante al sonido de la naturaleza y el silencio), por lo que probablemente esta no sea una película para todo público, pero si se consideran tolerantes, probablemente se lleven una muy agradable sorpresa con este gran filme.

No hay comentarios.: