jueves, 10 de septiembre de 2009

Bande à Part (The Outsiders) (1964)

Jean-Luc Godard. Un hombre cuyas enormes pretenciones fílmicas lo han llevado a concebir un sinnúmero de filmes, dentro de lo que podemos encontrar lo más fantástico, lo más humano y algunas veces lo más insufriblemente pretencioso.

Por alguna u otra razón siempre había retrasado ver Bande á Part, sin duda una de las películas más famosas de Godard, que nos cuenta la historia de dos vividores que se hacen amigos de una chica estudiante de inglés, que a su vez vive con unos acaudalados parientes. La chica se enamora de uno de los dos y le cuenta que en su casa tienen una enorme cantidad de dinero guardada dentro de un armario, por lo que entre los tres deciden robarlo para empezar nuevas vidas.

Esta trama aparentemente superficial da pie a una de las más grandes películas del siglo pasado. Godard, con su siempre característico nivel de experimentación visual, pero sobre todo narrativa, nos va llevando por este ménage à trois espiritual, donde el aparentemente inmaduro grupo de amigos reflexiona intensamente sobre el mundo que los rodea.

Desde la apertura del filme se resume la idea central del mismo, con una secuencia de créditos que a primera vista resulta ridícula, inmediatamente se le plantea al espectador que la inocencia o el mismo ridículo, no están reñidos en lo más mínimo con la profundidad de pensamiento, siendo incluso a veces innegables muestras de ello.

La película transcurre por debajo de la trama del robo en una perfecta compaginación de actuaciones, que sutilmente van, vienen y se desarrollan entre interrupciones de un magnífico narrador de voz en off interpretado por el propio Godard, totalmente consciente de que hay un público al que tiene que develar aquellos misterios de los personajes que sus gestos no revelan.

La fotografía y los manejos de cámara son memorables, la banda sonora extraña pero excepcional y finalmente todo esto apoyado en una fantástica idea. En definitiva Bande á Part no será nunca reconocida como la mejor película de Godard para los puristas, pero yo (que no he visto todo Godard pero si bastante), creo que es de una trascendencia y un nivel casi insuperables. Sin duda una película indispensable dentro de la historia del cine mundial.

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