lunes, 19 de octubre de 2009

Punishment Park (1971)

Hasta hace unos meses nunca había escuchado algo acerca de Punishment Park. La extremadamente polémica película de Peter Watkins, por alguna razón injusta, no es un referente cultural clásico de la juventud actual y ha sido relegada con el pasar de los años a los anaqueles del olvido.

La juventud de los sesentas ha sido retratada en incontables ocasiones y es un tema del que aún ahora se sigue sacando jugo (Taking Woodstock), sin embargo Watkins toma a esta generación y la ubica en una metáfora extrema completamente innovadora, que sirve para polarizar el discurso conservador y el liberal hasta llevarlos al absurdo.

Punishment Park es una cinta de intensidad constante y abrumadora. No hay un preámbulo ni preparación previa, ya que en el instante en que la película comienza, inmediatamente se sumerge al espectador en el mundo extremo de una especie de campo de concentración donde el gobierno norteamericano mantiene a los principales líderes de la juventud hippie.

El concepto del filme es sumamente interesante, ya que lo que se ve en pantalla es supuestamente lo que captan las cámaras de una serie de reporteros de la BBC, que pretenden hacer un documental acerca de los juicios que se hacen a los jovenes norteamericanos y las condiciones de vida a las que se les somete en los llamados punishment parks (lugares ficticios creados por Watkins para establecer una metáfora sobre la opresión a la que se vió sometida la juventud en esos años).

La visión de Watkins es sin duda radical y totalmente parcial para el lado de la juventud, sin embargo el resultado de la cinta es memorable. Filmada en un estilo de cinéma vérité con cámara en mano y actores no profesionales, la tensión que se genera en las escenas es fantástica y tan pero tan real que se llega a dudar de la falsedad de las escenas.

Durante la hora y media de catársis, el filme muestra el proceso mediante el cual los jóvenes aprehendidos por su conducta antipatriótica son enjuiciados por jurados totalmente parciales, para luego ser sometidos a condenas de decenas de años, pero con la conveniente opción de canjearlas por tan sólo cuatro días en el punishment park. La oferta evidentemente es tomada por todos los sentenciados, sin imaginar la cruel mecánica que regirá esos cuatro días.

La cinta fue censurada durante su estreno y muchos festivales se rehusaron a exhibirla, sin embargo logró abrirse un modesto camino y quedó como un filme de culto underground que ha vuelto a ganar fuerza gracias a su reedición en DVD. De forma que si tienen oportunidad de comprarla o verla no dejen pasar la oportunidad, ya que este probablemente sea uno de los referentes más importantes del cine de protesta en la historia de la cinematografía mundial.

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