viernes, 6 de noviembre de 2009

Kôkaku kidôtai (Ghost in the Shell) (1995)

Ghost in the shell es una enorme industria de manga, anime, novelas y videojuegos futuristas, que ha tenido un brutal éxito en Japón. Sin embargo, la adaptación cinematográfica de esta millonaria franquicia traspasó las fronteras niponas y maravilló al mundo, convirtiéndose en lo que muchos consideran la obra maestra del ciberpunk animado.

Dirigida por el prolífico Mamoru Oshii, Ghost in the Shell es una obra de arte disfrazada de película de acción. Ubicada dentro de un mundo futurista donde las principales armas que tienen las naciones son los programadores, esta cinta narra el proceso que siguen dos agentes ciborgs para encontrar a un peligroso programador llamado The Puppet Master, que se dedica a hackear mentes para hacer trabajos sucios.

Con esta premisa Oshii logra crear una película de impresionante belleza, que lleva la animación a niveles estéticos fantásticos y que a pesar de ser una cinta principalmente de acción, logra imprimir un ritmo pausado en el que las situaciones van encadenándose de forma natural, evitando los clásicos guiones forzados que son tan comunes en este género.

Todo este festín visual, en el que muchas veces aparecen secuencias meramente diseñadas para causar un goce estético en el espectador, va acompañado de un impresionante soundtrack que dota a ciertas escenas de un nivel épico abrumador y escalofriante.

Tal vez el único problema del filme sea su duración, ya que los ochenta minutos de metraje se pasan como agua, quedando al final de la proyección un deseo de ahondar más en la historia y los personajes, ya que a pesar de que la cinta introduce una serie de conceptos complejos que incitan a un largo debate, algunas situaciones son abordadas tal vez con demasiada superficialidad. Sin embargo, a pesar de esto, Ghost in the Shell es una cinta indispensable para cualquier cinéfilo o persona deseosa de ver una película animada que realmente valga la pena.

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