sábado, 27 de marzo de 2010

Brødre (Brothers) (2004)

Las películas de guerra están de moda una vez más, y el éxito de The Hurt Locker en la pasada entrega de los Oscar dará alas a los productores para financiar más películas de este estilo. El único problema es que la falta de originalidad también está de moda. Tal es el caso de la nueva película de Jim Sheridan, un vil remake de Brødre hecho simplemente para ganar dinero fácil con el patriotismo redneck norteamericano y la moda irakí.

Brødre, que fue dirigida y escrita por Susanne Bier, cuenta la simple historia de dos hermanos, el primero es un soldado orgullo de su familia y excelente padre, mientras que el segundo es un desobligado, borracho y principal verguenza de su padre.

Todo se trastoca cuando el hermano soldado se va a Afganistán y lo dan por muerto, con lo que después del luto, la dinámica familiar se reorganiza uniendo sentimentalmente a la esposa del supuesto fallecido y a su hermano. Sin embargo la sorpresa es que el soldado en realidad no murió, sino que fue secuestrado por guerrilleros afganos. Eventualmente el hombre regresará a su hogar y el drama se desencadenará.

La historia, que suena muy interesante en un principio, comienza a perder interés conforme se desarrolla, esto debido principalmente a que si conoces la premisa ya sabes absolutamente todo lo que va a ocurrir. Para colmo de males el ritmo es lento y la tensión pocas veces se genera, situación que por extraño que parezca, no es culpa de los actores, ya que el nivel de estos es muy bueno, la esposa, los hermanos, los padres e incluso las niñas lo hacen fenomenal, pero no pueden vencer a la tediosa forma de filmar de Susanne Bier.

No todo es malo dentro de Brødre, ya que el filme tiene escenas dignas de recordar, en especial la que desata la locura dentro del personaje principal, que quedará para acuñarse en los anales del cine de guerra. Sin embargo no es una cinta merecedora de elogios y cae dentro de los clásicos dramas que pretenden mostrarnos "el horror de la guerra" a través de los mismos ojos de siempre.

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