lunes, 26 de abril de 2010

Gwoemul (The Host) (2006)

The Host puso en el mapa fílmico a Joon-ho Bong, que con una modesta filmografía habia permanecido un poco en el anonimato. Fue esta, su tercera producción la que le acarreó una tremenda notoriedad, que al parecer ha rendido frutos, ya que las críticas para su nuevo filme titulado Madeo (Mother), no lo bajan de genial.

Pero bueno, estamos aquí para hablar de The Host, una cinta surcoreana que probablemente sea la más memorable en muchos años dentro del tópico de los "monstruos".

Todo comienza cuando dos embalsamadores deciden arrojar al desagüe una infinidad de botellas de formol contaminado (si, esta vez no hay nada radioactivo). Años después, debajo de un puente, aparece una especie de capullo enorme que no es mas que una especie de renacuajo gigante sediento de destrucción, que al desenrollarse asolará la ciudad durante las dos horas que mejor he invertido en un buen tiempo.

¿Pero que hace a The Host una película que merezca la pena?. Como pueden ver, el tema no es nada nuevo y podría tratarse de una película tipo Godzilla totalmente intrascendente, pero nada más lejos de la verdad. Este excelente homenaje a las películas japonesas de los años setenta y ochenta, conduce al espectador por el terror, el humor y el suspenso, intercalándolos de manera extraordinaria, en una historia que es tanto sátira social como trepidante thriller.

Con apenas once millones de dólares (poco para una película que depende en gran medida de los efectos especiales), Bong logra crear un monstruo fluido, que a pesar de no cumplir con los estándares de excelencia hollywoodenses es bastante bueno, sobre todo al combinarse con unas escenas de acción memorables, entre las que destaca la increíble persecución inicial del mutante.

De igual forma la familia, que constituye el centro argumental de la historia y que está conformada por personajes masculinos buenos para nada y femeninos buenos para todo, se desarrolla a las mil maravillas gracias a las excelentes actuaciones de sus integrantes, que buscarán a toda costa vengarse de la criatura y no les diré por qué.

No hay más pretenciones en esta película hecha para disfrutarse plenamente y recordar esos monstruos japoneses y coreanos con los que crecimos, todo envuelto en una historia nada despreciable plagada de matices dignos de debatirse. Si son fanáticos de las cintas de adefecios mutantes destructivos y después de todo lo que les acabo de contar no se les antoja verla, es que definitivamente tienen un problema.

No hay comentarios.: