lunes, 31 de mayo de 2010

13 Tzameti (2005)

El ímpetu de los artistas jóvenes es una fuerza maravillosa que se intercambia por experiencia y mesura conforme pasan los años, es por esto que siempre me he sentido atraido por las primeras producciones de directores que apenas comiencen a experimentar con la imagen, el sonido y la palabra. Por desgracia, muchas veces el ímpetu al que hago referencia es excesivo y carente de autocrítica, pero cuando esto no ocurre, uno puede encontrarse con experimentos que artistas ya en la cúspide del negocio no tendrían el valor de hacer.

13 Tzameti
es la primera película del director georgiano/francés Géla Babluani, presentada en el festival de Sundance en el 2005, donde se llevó el Grand Jury Prize y creó tal expectación, que actualmente se está preparando el ridículo remake hollywoodense con Mickey Rourke y Jason Statham, a cargo del pobre Babluani que no pudo resistirse al jugoso cheque de la mal llamada Meca del cine.

La película abre con la historia de un joven albañil cuya familia se encuentra en serios problemas económicos y que ha conseguido el trabajo de arreglar el techo de la casa de un señor relativamente acaudalado. El problema comienza cuando el joven encuentra un sobre que contiene un boleto de tren y una reservación de hotel, a la que tiene que ir el hombre mayor para cerrar "un importante negocio que le dejará mucho dinero", sin embargo dicho personaje muere de una sobredosis y el joven decide ingenuamente tomar su lugar.

Esto es básicamente todo lo que se puede contar de la cinta, sin revelar mucho más de la sorpresa que el director prepara para los espectadores que hayan entrado al cine con absolutamente ningún antecedente. Es con gran habilidad que Babluani crea un largo preámbulo cargado de tensión, en el que poco a poco nos vamos adentrando con el protagonista en la misteriosa aventura, hasta que finalmente se corren las cortinas para revelarnos el infierno al que tendrá que someterse.

Si piensan ver este filme no lean ninguna reseña, ya que los spoilers estarán a la orden del día y el gran preámbulo resultará cansado para aquellos que ya sepan el destino intermedio del protagonista, defecto evidente de una película que al verse por segunda ocasión perderá muchas de sus cualidades iniciales.

Excelentes son las actuaciones dentro de este brutal aquelarre, en el que todos los personajes, salvo irónicamente el principal, dan impresionantes momentos dramáticos, acentuados por el estupendo manejo de cámara que bien podría haber salido de la mente de Jean-Pierre Melville.

13 Tzameti es un excelente thriller, filmado con la maestría que proporciona un ímpetu juvenil bien encaminado y que a pesar de los tortuosos caminos que posteriormente siguió su director, quedará enmarcado como un filme para recordar.

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