sábado, 15 de mayo de 2010

Until the Light Takes Us (2008)

El Black Metal es una de las ramas más extremas del género musical conocido como Metal. Radical en su búsqueda de sonidos y conceptos perturbadores, este género vio la luz a mediados de los años ochenta en Noruega, un país conocido por sus largos periodos invernales y sus altas tasas de suicidio.

El documental Until the Light Takes Us, dirigido por Aaron Aites y Audrey Ewell, es un limitado pero interesante esfuerzo por adentrar al espectador en la escena metalera noruega, cuna de un movimiento que tomaría una impresionante fuerza a finales del siglo pasado y que engendraría bandas que a pesar de fundamentarse en sonidos poco comerciales serían grandes éxitos comerciales.

UTLTU, basa su narrativa en entrevistas con los principales iniciadores del movimiento black metaliano, entre los que destacan Fenriz, vocalista de Dark Throne, el primer grupo verdaderamente Black Metal de la historia, Hellhamer, guitarrista de Mayhem y Varg Vikernes, el legendario vocalista y músico de Burzum, entrevistado desde la cárcel por su participación en el incendio de varias iglesias católicas y por el asesinato de Euronymous, guitarrista de Mayhem y fundador del Black Circle, una agrupación satánica que se dedicaba a hacer cosas "realmente malas".

La cinta logra triunfar gracias a la perturbadora historia del origen de este movimiento, plagada de anécdotas grotescas como la de la muerte de Dead, el vocalista de Mayhem o el juicio de Varg Vikernes, un joven con cara de niño, que no llegaba a los veinte años pero que había creado un movimiento de fanáticos dedicados a quemar iglesias, como un manifiesto en contra de la imposición católica en Noruega y que era la mente maestra detrás de Burzum, una brutal banda conformada únicamente por él bajo el seudónimo de Count Grishnackh.

El problema de la película es que desaprovecha el dramatismo y la gran complejidad detrás de estas historias, para presentar un producto en el que todo se cuenta de manera muy convencional y que ni siquiera está acompañado por la música de estos incomprendidos hijos de la oscuridad, ya que el soundtrack se fundamenta en una especie de techno oscuro que nada tiene que ver con la esencia del movimiento.

Es una pena que una oportunidad narrativa de este calibre se haya desaprovechado de esa manera, sin embargo aún así el documental vale mucho la pena por las entrevistas a estos hombres, que veinte años después, reflexionan acerca de un punto clave en la historia del metal y de cómo con sus propias manos crearon una bestia que eventualmente se saldría de control e incluso se convertiría, para pesar de sus creadores, en una moda.

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