sábado, 12 de junio de 2010

From Dusk Till Dawn (1996)

Desde su primera, y todavía insuperada obra maestra, El Mariachi, Robert Rodriguez siempre se ha rodeado de la gente correcta. Íntimo amigo de Tarantino y de una infinidad de estrellas de serie B que han vuelto a la vida gracias a sus cintas, el director texano ha logrado transformarse en una superestrella de culto capaz de hacer excelentes y también pésimas películas.

From Dusk Till Dawn es el segundo filme de Rodriguez en Hollywood, que basado en una historia de Robert Kurtzman adaptada por Tarantino, combina de forma extraña e inesperada el tenso género de fugitivos con el siempre exagerado y divertido género de vampire exploitation.

Me hubiera gustado encontrarme completamente ignorante frente a la temática de From Dusk Till Dawn, ya que el giro vampírico es totalmente inesperado y reanima una película que de otra forma habría sido totalmente intrascendente, debido a que la primera hora, en la que Rodriguez intenta generar tensión con la historia de los dos despiadados hermanos que huyen de la ley, es pesada y falla en su cometido a pesar del excelente reparto con el que cuenta.

La película comienza con una excelente secuencia completamente Tarantiniana, en la que conocemos a dos hermanos fugitivos interpretados por George Clooney y el propio Tarantino, que intentan cruzar la frontera mexicana con objeto de librarse de las autoridades norteamericanas. Para lograr esto secuestran a una familia integrada por Harvey Keitel, su hijo y su hija, interpretada por la siempre excelente Juliette Lewis, que los ayudarán finalmente a cruzar la frontera y llegar al bar donde supuestamente se deben encontrar con unos mafiosos mexicanos, pero que por azares del destino está infestado de vampiros sedientos de sangre.

FDTD es una cinta a la que no le interesa ahondar en el mito de los vampiros, sino que simplemente busca divertir al espectador con una serie de secuencias plagadas de referencias a cintas de serie B y de actores resucitados como Danny Trejo, Cheech Marin o Fred Williamson, que harán las delicias del público con sus largos colmillos y su humor negro.

Rodriguez crea una cinta que a pesar de estar plagada de fallos, inconsistencias y sinsentidos, se salva por su divertida segunda mitad, en la que le da a su público el sexo, la violencia y el humor involuntario que se busca en una cinta de explotación, aunados a un excelente soundtrack y a un par de escenas míticas, como la que protagoniza Salma Hayek y que en parte fue una de las razones por las que esta mexicana saltó a la fama.

En definitiva, la película es un buen intento de Rodriguez que no termina de cuajar completamente, pero que le sirvió para refinar su estilo y poder entregar después homenajes al bajo presupuesto tan buenos como Planet Terror.

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