miércoles, 9 de junio de 2010

Jungfrukällan (The Virgin Spring) (1960)

El cine es lo que es gracias a un puñado de artistas geniales. Hombres con una sensibilidad extraordinaria y una insuperable percepción de la realidad, que con sus obras le dan a la humanidad la posibilidad de cuestionarse el misterio incomprensible de su naturaleza o de simplemente entregarse al más puro goce onírico.

Ingmar Bergman es uno de esos creadores míticos de los que hablo, conocedor absoluto de la psicología nórdica que con The Virgin Spring termina de consagrarse en 1960 como uno de los directores más relevantes de la historia, tras haber filmado Wild Strawberries y The Seventh Seal.

En The Virgin Spring Bergman regresa a la suecia antigüa, concretamente al siglo XIV, para contar la historia de una familia acaudalada que, aislada en una granja a las afueras de la ciudad, vive de acuerdo a los cánones bucólicos clásicos.

La historia, que inicialmente se relata desde un punto de vista inocente y completamente idealizado, se trunca brutalmente en un instante gracias a un hecho que no narraré y que desatará el verdadero tour de force que un extraordinario Max Von Sydow, intérprete del padre de familia, nos regala en el que sin duda es el mejor papel que le he visto interpretar.

Bergman en esta ocasión se convierte en un narrador completamente visual, eliminando los diálogos innecesarios y apoyándose completamente en las habilidades interpretativas de todos y cada uno de los actores, que con su increíble fuerza expresiva logran conectar con el público y transmitir los sentimientos de terrible desolación a los que se ven expuestos. Bergman sabe que no hay un diálogo capaz de mostrar el terrible dolor de Von Sydow hacia el final de la cinta, con lo que la batalla contra el irracional odio animal que crece en su interior, se transmite mediante un lenguaje corporal friamente calculado y brillantemente ejecutado.

En cuanto al manejo de las escenas sólo les puedo decir que es extraordinario. Representaciones de la última cena, íconos religiosos perturbadores filmados de manera exquisita y secuencias que dejan la sangre helada a pesar de haberse filmado hace cincuenta años, son la base de un filme que no olvidaré en lo que me resta de vida.

Sólo como referencia les comento que The Virgin Spring obtuvo el Globo de Oro y el Oscar a la mejor película extranjera, pero les aseguro que es una cinta muy superior a cualquiera que haya ganado estos premios en la última década.

Por desgracia no encontré ningún tipo de trailer que no contuviera spoilers, así que esta vez si quieren ver imágenes de la película deberán encontrarla.

1 comentario:

Monsieur C. Auguste Dupin dijo...

Magnífica reseña, amigo. Coincido al 100% en lo que dices, toda una obra maestra.