viernes, 11 de junio de 2010

Vampyr - Der Traum des Allan Grey (1932)

La visión del mito vampírico que presenta Carl Theodor Dreyer en la tan celebrada como vapuleada Vampyr - Der Traum des Allan Grey, marcó fuertes tendencias dentro del cine de terror y a pesar de haber fracasado completamente en taquilla durante su estreno, fue revalorada posteriormente como un clásico del género.

Vampyr no es ni remotamente una película perfecta y a pesar de que Dreyer es considerado a nivel mundial como uno de los directores más importantes de la historia, el cuento del trastornado viajero que intenta proteger a dos hermanas de los colmillos de un vampiro le acarreó tantas críticas negativas que permaneció retirado del cine por diez años. Sin embargo, como muchas veces ocurre, las obras de arte se revalúan en épocas posteriores a pesar de sus fallos, debido en gran parte a sus implicaciones históricas.

La trama de la película es una mezcla extraña entre surrealismo y terror, en la que un joven viajero de nombre Allan Grey se ve obligado a proteger a unas hermanas, cuyo padre es asesinado, de las malévolas intenciones de un vampiro. Durante el desarrollo de la historia, Dreyer le explica con lujo de detalle al espectador todo el mito vampírico mediante largos textos, esto debido a que la película es originalmente silente, y aunque posteriormente se le añadieron sonidos y algunos diálogos cortos, el hilo conductor narrativo es a base de carteles.

Fuertemente influenciado por el surrealismo de Jean Cocteau, que dos años antes había estrenado su extraordinaria The Blood of a Poet, Dreyer introduce una fuerte componente surrealista, que por momentos irrumpe sin justificación alguna en la historia desconcertando al espectador. Sin embargo, quitando estos arranques innovadores, la cinta tiene una historia extremadamente convencional para los ojos de un espectador moderno y un ritmo lento que definitivamente actúa en su contra.

Es evidente que para hacer la valoración de una película antigua debe tomarse en cuenta el contexto histórico y ver el impacto que dicha obra tuvo en el cine moderno. Precisamente por esto es que Vampyr constituye un documento realmente interesante, ya que su estructura narrativa y sus personajes arquetípicos, fundamentan un gran porcentaje del posterior cine de vampiros, aunado todo esto a la mestría de Dreyer que logra generar una serie de escenas que pasarían a la posteridad por su fuerza y belleza.

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