sábado, 31 de julio de 2010

The Fearless Vampire Killers (1967)

Roman Polanski era ya un director reconocido en 1967 y a pesar de que ya había creado algunas de las cintas que lo colocarían como un creador crucial en la historia del cine, nunca había filmado una película en color ni en formato widescreen.

El director de origen polaco se aventuró a un cambio absolutamente radical con The Fearless Vampire Killers, ya que no sólo era una película en la que por fin experimentaba con el manejo del color, sino que además estaba filmada en widescreen, el fungía como director/actor principal y por si fuera poco era una comedia de vampiros, situación que implicaba un giro abrupto en las temáticas fuertemente psicológicas y oscuras a las que tenía acostumbrado a su público.

Tengo un cariño muy arraigado por esta película, ya que fue una de mis favoritas cuando era niño, sin embargo viéndola ahora con otros ojos sigo pensando que es un acierto fabuloso, ya que logra la mezcla nada sencilla de un humor completamente infantil, un nivel constante de fuerte tensión erótica en los personajes y un desarrollo manejado con memorable delicadeza.

La historia, escrita entre Gérard Brach y Polanski, cuenta el viaje de un anciano erudito que ha pasado toda su vida buscando pruebas fehacientes de la existencia de vampiros en el mundo. El desquiciado científico recorre el planeta acompañado por su fiel aprendiz, interpretado por Polanski, hasta que finalmente en un pequeño pueblo comienzan a ver evidencias de actividad vampírica. Es aquí cuando entra en escena Sharon Tate, que gracias a esta cinta se casaría con Polanski, interpretando a una guapísima pueblerina raptada por el malvado Conde Crolock, que pasa sus días junto a su corte de vampiros en un desolado castillo.

Con una paleta infinita de colores brillantes, un asombroso soundtrack compuesto por Krzysztof Komeda, un ritmo narrativo realmente dinámico y una alegría que jamás le volveríamos a ver, Polanski logra conducir al espectador por un viaje de fantasía capaz de maravillar tanto a chicos como a adultos. Esta probablemente sea la película más arriesgada de toda su carrera y una de mis grandes favoritas.


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