sábado, 10 de julio de 2010

The Hunger (1983)

Un club gótico ochentero, luces de neón, flashes estroboscópicos y peinados extravagantes. En el centro de la pantalla Peter Murphy, vocalista de la mítica banda Bauhaus, interpreta la que probablemente sea la canción más tétrica de la historia, Bela Lugosi's Dead. La música sigue y vemos a David Bowie y Catherine Deneuve seduciendo y posteriormente asesinando brutalmente a una pareja de jóvenes. El post-punk es sustituido por música clásica, que pausadamente se mezcla con una serie de secuencias en las que vemos a Bowie y Deneuve duchándose después de la masacre y regalándonos la escena inicial más exquisitamente pretenciosa de la historia del cine de vampiros.

Dirigida por Tony Scott, The Hunger cuenta la historia de una perversa vampiresa que, prometiendo la vida eterna a sus amantes, los convierte en satisfactores de sus deseos hasta que finalmente son reemplazados por alguien más.

La cinta inicia cuando Bowie, actual pareja de la vampiresa, comienza a envejecer a una velocidad exagerada por la imposibilidad de dormir. Paralelamente, una doctora que investiga la conducta y los trastornos del sueño en chimpancés, obsesionada con tratar a la vejez como una enfermedad, logra reproducir en uno de sus monos el mismo fenómeno que le ocurre a Bowie. Sin embargo todo apunta a que esto ocurre porque la vampiresa ha decidido cambiar de amante.

Cargada con una fuerte componente erótica, la cinta intenta ser una especie de pieza avant-garde, que se apoya mucho en la combinación de su extraordinaria banda sonora y su buen tratamiento visual, para lograr un conjunto de escenas bastante buenas. Sin embargo la gran desventaja radica en que la película es bastante pretenciosa en su conjunto, situación que a algunos tal vez les parezca un poco insoportable.

El reparto de la cinta es una cosa realmente de ensueño, ya que la elección de Catherine Deneuve y David Bowie como la pareja vampírica es insuperable, aunado todo esto a la gran participación de Susan Sarandon como la doctora y a varios cameos de artistas de la talla de Willem Dafoe, que dan cohesión a este cuento de amor lésbico, obsesivo y destructivo, que a pesar de tener algunos fallos evidentes merece revisarse con atención.


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