lunes, 19 de julio de 2010

Shadow of the Vampire (2000)

Diez años después de intentar cambiar el mundo del cine con su increíblemente perturbadora Begotten, el genial E. Elias Merhige decidió rendir un sentido homenaje a Friedrich Wilhelm Murnau, uno de los directores más venerados de todos los tiempos y un artista revolucionario en toda la extensión de la palabra.

La pasión por el cine es el tema principal de esta macabra historia de terror, en la que se explora el proceso creativo que dio origen a una de las películas más trascendentes de la historia, Nosferatu.

El soberbio guión de ficción escrito por Steven Katz sumerge al espectador en el intenso drama de un Murnau obsesionado con la creación fílmica, a tal grado que, para encontrar a su personaje principal, decide embarcarse en un viaje que da como resultado la contratación de un misterioso actor de nombre Max Schreck, un hombre tan apasionado por la actuación que ha decidido aparecer únicamente de noche y siempre caracterizado como el grotesco Conde Orlok.

El proceso de filmación se complica cuando extraños eventos comienzan a ocurrir en el set, donde la oscurísima presencia de Schreck y la extrema obsesión de Murnau por lograr un filme realmente convincente gobiernan el devenir de los acontecimientos.

La dirección de Merhige es verdaderamente impresionante y denota una pasión absoluta por el análisis del proceso creativo, en el que todo exceso está permitido con tal de lograr una buena toma. Utilizando técnicas y principios de filmación de la época, Merhige logra imprimir la oscura visión que lo caracteriza de forma mucho más elaborada y accesible, sacando en el proceso un cúmulo de secuencias fantásticas y resolviendo la cinta de forma extraordinaria.

Por si fuera poco, la película tiene un cúmulo de actuaciones de primerísimo nivel, con un John Malkovich desquiciado y apasionado por su trabajo, un Udo Kier que ingenuamente produce maravillado la obra que marcará su vida y un Willem Dafoe que da una de sus mejores interpretaciones (tal vez la mejor) como el salvaje Max Schreck. Shadow of the Vampire es definitivamente una película redonda de principio a fin.


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