domingo, 11 de julio de 2010

Trouble Everyday (2001)

Claire Denis es una de las directoras francesas más interesantes del momento, que hace dos años nos regaló la excelente 35 shots of Rum y que en el 2001 dirigió uno de los filmes de vampiros/caníbales más bellamente filmados de la historia.

Vapuleada en exceso por su ritmo extremadamente pausado, Trouble Everyday es una cinta única, que con su extraordinario reparto y el intimista guión de Denis, se convierte en un lúcido ensayo acerca de la crueldad del amor obsesivo y la fuerza e intensidad de los sentimientos que surgen en una relación de pareja.

Vincent Gallo y Tricia Vessey interpretan a una pareja de recién casados aparentemente feliz, sin embargo pronto nos enteramos que Gallo se involucró durante su juventud en una serie de experimentos genéticos, junto a una excompañera de trabajo, que como efecto secundario les genera un deseo vampírico/caníbal cuando su ultradesarrollada libido se dispara.

Trouble Everyday es una película cargada de un virtuosismo visual asombroso y con una trama increíblemente frustrante, triste y grotesca, que sigue el devenir de los dos malditos, que con sus respectivas parejas sufren en carne propia la imposibilidad de amar y la obsesión por intentar contener en vano sus impulsos sexuales.

Algunas inconsistencias de la historia y una conclusión que tal vez no sea la más adecuada, han generado que esta cinta se quede a un paso de ser la verdadera obra maestra que debió ser, sin embargo el despliegue histriónico de Gallo es una cosa absolutamente impresionante, así como el excelente trabajo de Denis, que tras la cámara logró crear una serie de secuencias de un nivel tremendamente poético, que seguramente dejarán con la boca abierta al espectador.

Si la cinta no logra la perfección, lo que si lo consigue es la música de los Tindersticks, grupo inglés encargado de realizar la banda sonora del filme, que bordó de forma increíble la oscuridad y melancolía que transmiten los atormentados personajes, en una maravillosa serie de canciones que son indispensables para cualquier melómano.

La obra de Claire Denis tiene el problema de que polariza a aquellos que la experimentan, de forma que es muy probable que amen u odien esta película, pero créanme que es imposible quedar indiferente ante una obra con este tipo de características.


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