lunes, 15 de noviembre de 2010

Shi (Poetry) (2010)

El año pasado tuve el placer de ver Madeo de John Bong-Hoo, una película extraordinaria acerca de la imparable fuerza del amor materno. Este año, el también coreano Lee Chang-dong, explora nuevamente el tema del amor filial en Shi, una película que será sin duda una de las mejores experiencias fílmicas que podrán disfrutar este año.

Una vez más se despliega en pantalla esa hipersensibilidad tan característica de los realizadores orientales, en donde las historias se cuentan de forma delicadísima sin importar lo oscuro que pueda ser el trasfondo del guión y donde los actores se mueven entre escenarios que destilan una asombrosa pureza.

A pesar de nunca haber hecho un filme en su vida, Yong Jeong-hee hace un grandísimo trabajo como Mija, una abuela que sin importarle su edad decide inscribirse en un curso de poesía, sin embargo el deseo de la mujer por encontrar inspiración se verá perturbado por la noticia de que su nieto, un niño aparentemente inofensivo, fue partícipe de la violación múltiple que provocó el suicidio de una pequeña niña.

Chang-dong expone con su obra el brutal contraste entre el mundo poético y la realidad social, recalcando el hecho de que, mientras el objetivo del primero es plasmar con palabras la belleza de la vida mediante un proceso de aguda observación, en el segundo todo se mira con la más absoluta insensibilidad y hasta los ultrajes más terribles tienden siempre a solucionarse con dinero.

El transcurso sentimental de la atormentada abuela se ambienta con la impresionante fotografía de Kim Hyun Seok, que con sus suaves manejos de cámara capta a la perfección la intensidad proyectada por los personajes.

Shi, que conquistó el galardón al mejor guión en el pasado festival de Cannes, es una cinta que reflexiona intensamente sobre la forma en que vemos el mundo y la capacidad que nos proporciona el arte de percibir la realidad de forma distinta y más completa. Sin embargo la moraleja no es en absoluto esperanzadora, mostrándonos que la pérdida de la sensibilidad social es cada vez una realidad más vigente.


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