sábado, 26 de febrero de 2011

Faster, Pussycat! Kill! Kill! (1965)

-Ladies and gentlemen, welcome to violence, the word and the act.

Con estas palabras da inicio Faster, Pussycat! Kill! Kill!, una de las obras clave del trash norteamericano dirigida por el legendario Russ Meyer, quien sería el encargado de explorar la vertiente más sexual del género y que se convertiría en influencia directa de cineastas como Paul Morrisey o el genial John Waters, quien años después llevaría la bandera del trash a niveles insospechados.

La magistral secuencia con la que Meyer abre la que probablemente sea su obra más conocida junto a Beyond the Valley of the Dolls, es una experiencia hipnótica fabulosa, en donde los voluptuosos cuerpos de las tres strippers protagónicas bailan frente a un grupo de hombres sedientos de sexo, que con gritos exigen mas fuerza a la ya frenética danza interpretada por las salvajemente atractivas Lori Williams, Haji, y Tura Satana, quien después de esta cinta pasaría a ser una de las femme fatale por excelencia.

La superficial pero impactante justificación sobre la violencia y el sexo, que un desconocido narrador declama al inicio de la cinta, es el pretexto ideal para dar rienda suelta a esta historia sobre tres mujeres sedientas de violencia, que cruzan el desierto con sus automóviles en busca de emociones fuertes, sexo y dinero.

La obsesión de Russ Meyer por las mujeres con grandes pechos y por el poder que emana de las curvas femeninas, heredada probablemente de los años que trabajó como fotógrafo de Play Boy, es llevada a su cúspide por estas tres mujeres que después de asesinar a un pobre conductor y secuestrar a su inocente novia, se proponen robar el dinero que esconde un joven y su padre en una aislada cabaña.

Filmado en un blanco y negro sucio y descuidado, el filme no abandona nunca su ritmo frenético, en donde las burdas secuencias de acción, filmadas con total desparpajo, sólo se intercalan con escenas donde la explosión sexual de las esculturales protagonistas juega a excitar a los personajes masculinos que se encuentran dentro y fuera de la pantalla.

Esta pequeña joya de la cinematografía está sumergida en todo momento en una genial banda sonora, compuesta por Paul Sawtell, Bert Shefter, Igo Kantor y los míticos Bostweeds, que interpretan la inolvidable canción principal del filme.

El viaje por el sinsentido y los excesos del cine del destape norteamericano presentado en Faster, Pussycat! Kill! Kill!, con su saturación de humor sexual, su tosca edición y sus memorables secuencias de acción, se ha convertido en un referente indispensable para los cinéfilos y ha desarrollado un culto que espero siga creciendo con el paso de los años.


2 comentarios:

cursedbravery dijo...

que gran pelicula, y la banda sonora una de mis favoritas. Gracias a esto nace Death Proof verdad? tiene un parecido muy fuerte.

Fando dijo...

Si, la banda sonora es una maravilla y en efecto influyó mucho en Death Proof, aunque parece que Tarantino hacía un homenaje más que nada a Death Race 2000.