sábado, 26 de marzo de 2011

Notre Jour Viendra (Our Day Will Come) (2010)

Romain Gavras está condenado a cargar durante toda su vida con el hecho de ser reconocido como el hijo del notable director griego Costa-Gavras, sin embargo, a pesar de esta inevitable conexión, el joven director ha comenzado a labrarse un camino muy interesante dentro del mundo cinematográfico, que inició con la dirección del extremadamente polémico cortometraje Born Free, en el que colaboraba con la cantante M.I.A., y que ahora continúa con la presentación de Notre Jour Viendra, su primer largometraje.

Con un estilo visual muy similar al presentado en Born Free, Gavras ahonda en su disertación sobre las minorías repudiadas y el desenfrenado odio que genera el rechazo social, tomando una vez más a los pelirrojos como abanderados de "un pueblo sin país, sin idioma y sin ejército".

Desequilibrados, contradictorios y salvajes son los dos personajes protagonistas, encarnados por el siempre extraordinario Vincent Cassel y el prácticamente desconocido Olivier Barthelemy, quienes por casualidad o causalidad se conocen una noche, y al encontrarse unidos por su condición capilar lo abandonan todo para ir a Irlanda. Un lugar donde los pelirrojos supuestamente pueden vivir en paz.

Los dos anti héroes transforman un viaje ordinario por carretera en un verdadero escape, que llega a proporciones descabelladas gracias a la intolerancia, al racismo, a la ira y al odio que estos dos personajes profesan contra el mundo en general, al que irónicamente repudian por haberles hecho lo que ellos le hacen a él.

El estilo narrativo de Notre Jour Viendra es tan exageradamente fragmentado, que incluso queda la duda acerca de si esto es parte del objetivo de Gavras o simplemente una carencia del director para dar sentido a los sucesos que vemos en pantalla, sin embargo es gracias a esta característica que la cinta se convierte en una obra completamente hipnótica, que engancha al espectador desde su estupenda secuencia inicial y que no lo suelta hasta la maravillosa y enigmática conclusión.

La notable crueldad con la que se suceden los acontecimientos en el filme, encuentra un fantástico equilibrio con el trabajo fotográfico de Andre Chemetoff, responsable también de la filmación de Born Free y compositor de una gran cantidad de escenas que se quedarán en la memoria del espectador una vez finalizada la cinta.

Notre Jour Viendra es una película que, a pesar de sus carencias y de sus reprochables errores de continuidad, tiene un inexplicable atractivo filosófico, narrativo e histriónico, que la convierte en un espectáculo sobresaliente y que hace suponer un futuro cinematográfico brillante para Romain Gavras.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No puedo decir que la pelicula me gusto por completo, Sin embargo lo bizarro de algunas escenas tienen un encanto especial.

La escena en el que Vincent Cassel derrama la bebida en el pecho de la chica y tira el cerillo es genial!!!

Fando dijo...

En efecto, es una película que maneja estupendamente los ambientes y la atmósfera.

Un saludo.