lunes, 23 de mayo de 2011

Inside Job (2010)

No es noticia que el mundo lleva más de dos años sufriendo una crisis de la que todavía no se recupera y para la que todavía no se ve una salida clara. Las enormes ventajas de la globalización se conviertieron en horrendas desventajas al contagiarse la crisis norteamericana a prácticamente todo el mundo, destrozando los mercados, engendrando millones de desempleados y acrecentando de forma todavía más dramática la división de clases.

El grueso de la población, clasificación en la que me incluyo, fue alertado de un día para otro de que la crisis había llegado, sin embargo el proceso había comenzado a gestarse muchos años atrás, a sabiendas de unos cuantos y con el penoso desconocimiento de nosotros, los ingenuos trabajadores.

Inside Job, documental que merecidamente fue galardonado con el Oscar, es un retrato descarnado de las causas que poco a poco fueron cimentando la crisis que ha hecho que muchos se cuestionen la viabilidad del capitalismo, pero sobre todo es un horrendo relato sobre la maldad. Una maldad premeditada, con alevosía y ventaja, que no solo queda impune sino que se escabulle con un sinfín de premios. El mundo sigue siendo una jungla y la selección natural es más salvaje que nunca.

El director Charles Ferguson, quien ya había hurgado con meticulosidad en las entrañas del gobierno de los Estados Unidos con su primer documental titulado No end in sight, cuenta con una elogiable claridad los complejos mecanismos y los sucios tratos que permitieron que el mercado fuera regulado por una bestia insaciable y despiadada, la codicia humana.

Los cuatro capítulos en los que se divide Inside Job se suceden, tal como lo indica el trailer, como una película de horror de la que ya conocemos el final. Paulatinamente vemos como se forma el funesto rompecabezas y por más que le gritamos a los protagonistas, estos terminan cayendo en la trampa para ser descuartizados por el asesino maniático con la máscara de hockey. La enorme diferencia es que este terror es completamente real.

Narrada por la melodiosa voz de Matt Damon, el documental de Ferguson es terriblemente deprimente, situación que se agrava cuando escuchamos que los participantes del que probablemente sea el fraude más grande de la historia, están disfrutando la enorme riqueza que les dejó, mientras que otros tantos ocupan cargos en la administración del que hace un par de años fuera proclamado salvador del mundo, Barack Obama.

Obligados quedan todos ustedes a ver esta pieza de cine no apta para corazones débiles, que constituye un documento esencial para comprender nuestro presente, nuestro cada vez más negro futuro y la apabullante ignorancia en la que estamos sumidos, yo, ustedes y nuestros gobernantes. God bless America.

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