lunes, 19 de marzo de 2012

Shame (2011)

En una de las escenas más hermosas e impactantes que ha dado la cinematografía contemporánea, Michael Fassbender, probablemente el mejor actor de su generación, penetra con fuerza a dos prostitutas en un luminoso y prístino hotel, justo después de haber recorrido, como un depredador, los peores bares y clubes sexuales para  intentar saciar su libido de forma indistinta con labios femeninos y masculinos. Los tres cuerpos danzan sumidos en una salvaje catarsis, flotando entre la luminosidad de las sábanas al ritmo de una extraordinaria banda sonora compuesta por Harry Escott, la cual termina por complementar el desaforado dramatismo de una escena en la que el director Steve McQueen consigue transmitir una noción de belleza excepcional a pesar de contar con un trasfondo narrativo absolutamente sórdido. El cuerpo de Fassbender, desconectado completamente de su mente, entra y sale mecánicamente de las dos mujeres mientras su cara refleja el horror del hombre que no comprende por qué está ahí y por qué no puede detenerse, hasta que la cruel eyaculación le regresa el control de ese cuerpo que ya no es de su propiedad y las lágrimas comienzan a acariciar sus mejillas, en un rictus de inmenso dolor, de inmensa vergüenza.

Shame es el segundo filme de Steve McQueen, artista visual ganador del prestigioso Turner Prize, quien decidió incursionar en el mundo del cine con la brillante película Hunger, que colocó a Michael Fassbender en el mapa de los actores a los que había que seguir muy de cerca y otorgó a McQueen la aprobación prácticamente unánime de la crítica internacional.

Una vez más es Fassbender el protagonista de este nuevo trabajo del director inglés, el cual funciona como un profundo estudio sobre la adicción al sexo, tema que no sólo es altamente innovador por sí mismo, sino que aunado al tratamiento narrativo y visual con el que el director británico expone la historia, termina por ser una experiencia cinematográfica completamente atípica, más digna de tener un lugar permanente en alguna galería que de proyectarse en una convencional sala de cine.

Completamente desinteresado por narrar una historia con cualquier tipo de subtrama, McQueen opta por analizar hasta las últimas consecuencias al personaje que creó tras un duro período de investigación bibliográfica y de campo sobre la tremenda y poco reconocida adicción al sexo, otorgándole como único catalizador introspectivo a Carey Mulligan, quien interpreta a la fracasada y depresiva hermana del adicto, que le solicita asilo tras terminar una tortuosa relación con su pareja.

El impactante poema visual, que se estrella inmisericordemente en la pantalla durante poco más de hora y media, expone los rituales del personaje principal, sus frustraciones, sus contradicciones, su deseo por interactuar de forma normal con el sexo femenino y el constante descubrimiento de su imposibilidad para hacerlo. 

Este angustiante relato se engalana con la magnífica capacidad compositiva de McQueen y su fotógrafo de cabecera, Sean Bobbit, quienes superan las capacidades exhibidas en Hunger y llevan su característico preciosismo visual al extremo, elaborando secuencias dignas de enmarcar y vender como piezas del más exquisito videoarte.

Shame es una experiencia radical y extremadamente visceral, con un planteamiento argumental prácticamente ausente en el que la carencia de diálogos se suple con extraordinarios encuadres y magníficas interpretaciones actorales, ignoradas penosamente en las grandes premiaciones fílmicas debido a la crudeza temática de la cinta. Son estos elementos los que en conjunto dan lugar a un filme inolvidable, que corrobora a McQueen como uno de los directores más talentosos de nuestros tiempos.

8 comentarios:

Octavio dijo...

Si bien la película tiene buenos momentos en lo cinematográfico - en especial la secuencia de la que hablas al inicio de tu texto, algo alegórica, en otro tono, a Hiroshima Mon Amour - premisa, actuación y foto no son suficientes para pasar de largo el grupo de lugares comunes en guión que afectan gravemente la actuación, así como lo predecible de una burda escena de suicidio y el dramático tiro final para mostrar la desolación del personaje.

"Preciosismo visual", "Extraordinarios encuadres"... sí, pero definitivamente McQueen no hace justicia a la premisa, a la que como tú, yo también le echo flores.

Saludos.

Octavio

Octavio dijo...

Si bien la película tiene buenos momentos en lo cinematográfico - en especial la secuencia de la que hablas al inicio de tu texto, algo alegórica, en otro tono, a Hiroshima Mon Amour - premisa, actuación y foto no son suficientes para pasar de largo el grupo de lugares comunes en guión que afectan gravemente la actuación, así como lo predecible de una burda escena de suicidio y el dramático tiro final para mostrar la desolación del personaje.

"Preciosismo visual", "Extraordinarios encuadres"... sí, pero definitivamente McQueen no hace justicia a la premisa, a la que como tú, yo también le echo flores.

Saludos.

Octavio

Fando dijo...

Estimado Octavio,

Me parecieron muy escasos los lugares comunes del guión, si acaso esa escena de intento de suicidio, que sin embargo también está extraordinariamente llevada al inducir en el espectador la noción de que la mujer se avienta a las vías del metro.

Pero bueno, como siempre, en gustos no hay nada escrito y mi apreciación de la cinta se resume en que McQueen cumple con creces las expectativas de la premisa a pesar de contar con un guión extremadamente minimalista.

Un fuerte abrazo y espero seguir leyéndote por aquí.

Fando dijo...

Por cierto, muy bueno tu apunte sobre la alegoría a Hiroshima Mon Amour.

Saludos.

Octavio dijo...

Por acá seguiremos platicando, gracias por la respuesta. En otro tema, alguna vez hablaste de An Island, documental de Vincent Moon sobre Efterklang, he tratado de conseguirlo y no lo he logrado ¿Lo tienes?

Saludos!

Fando dijo...

No lo he visto y también lo he buscado por todos lados. Si alguna vez lo consigues avísame dónde.

Un saludo.

andy dijo...

La volvi a ver y, francamente, me volvio a impactar. La peli fluye muy bien,a ratos dificil-pues es inevitable que el espectador viaje junto al protagonista-y eso hace que la valore mejor. Genial fassbender.

Fando dijo...

En efecto, andy, es una obra extraordinaria en todos los sentidos.

Saludos.