martes, 3 de abril de 2012

The Hunger Games (2012)

En 1999 el escritor japonés Koushun Takami publicó una controvertida novela titulada Battle Royale. En ella se detallaba la historia de un grupo de adolescentes, todos habitantes de un Japón sometido bajo el yugo de un régimen totalitario, que eran secuestrados para formar parte de un estudio, mediante el cual se trataban de comprender los mecanismos adecuados para mantener a la población del régimen controlada gracias a la paranoia y el terror. El experimento a grandes rasgos consistía en analizar el comportamiento de los casi infantes que, liberados en una isla remota, eran obligados a luchar entre ellos hasta que sólo uno quedara con vida, o de lo contrario en un tiempo determinado todos estallarían en mil pedazos al activarse simultáneamente unos collares explosivos que les habían implantado.

El éxito de la controversial novela engendró una adaptación fílmica en el 2000, apenas un año después de la publicación del libro, que causó gran revuelo tanto a nivel local como internacional y convirtió la cruel masacre infantil en un producto cinematográfico de culto absoluto.

El tiempo pasa y en el 2008 se publica una novela titulada The Hunger Games, con el mismo regimen totalitario, con la misma premisa de la lucha a muerte entre los integrantes adolescentes de un cruel juego de supervivencia y con una autora de nombre Suzanne Collins, quien clamaba no tener ni idea de la existencia de Battle Royale y haber desarrollado su historia en base al mito griego de Teseo y el minotauro. La risible justificación al plagio y las miles de copias vendidas de la popular historia, que evidentemente se pensó como una trilogía para explotar lo más posible el tema, satisficieron las expectativas de los magnates de Hollywood que cuatro años después estrenaban la adaptación fílmica de la novela de Collins.

Una vez hechas las aclaraciones pertinentes, pasemos al producto final. 

Dirigida por Gary Ross, quien funciona como un engrane más de la enorme maquinaria detrás de este gran producto comercial, The Hunger Games reinterpreta los conceptos ya vistos en Battle Royale utilizando una estética mucho más futurista, la cual se vale de estupendos trabajos de maquillaje y vestuario para criticar y ridiculizar de forma nada velada la maldad de la burguesía ultramoderna, al mismo tiempo que genera empatía por los pobres habitantes de los distritos aledaños a la gran ciudad que, vestidos como víctimas del holocausto judío y sumergidos en la pobreza, deben otorgar anualmente como tributo a varios de sus jóvenes para los crueles juegos de supervivencia que divierten a la clase alta, y que al mismo tiempo sirven, según lo expuesto por el guión en la que tal vez sea su más grande laguna lógica, para evitar la rebelión de los distritos.

The Hunger Games no es una obra que reinterprete de forma digna o interesante los conceptos ya manejados en Battle Royale y en la mítica Lord of the Flies, erigiéndose como un producto mediático que adolece de un sinfín de problemas evidentes; por un lado, la historia tarda en arrancar y nunca llega a desarrollar una conexión dramática con el espectador, a pesar de los esfuerzos histriónicos de Jennifer Lawrence como protagonista; una gran cantidad de conceptos de gran trascendencia para el relato, sobre todo en cuanto al trasfondo del origen de los juegos, son tratados muy a la ligera o ni siquiera se explican; innumerables errores de lógica elemental se suceden una y otra vez durante el desarrollo del juego; y finalmente el nivel de violencia e impacto, cruciales en una cinta de este estilo, se reducen al mínimo, dejando una película que para empatizar con el gran público tiene mucho más en común con la tonalidad narrativa de Twilight, que con el complejo y desgarrador filme que podría haber sido.

En The Hunger Games todo está diseñado para que el público de un domingo por la tarde salga satisfecho de la sala, después de haber disfrutado de una buena dosis de acción y romance, así como de los dorados párpados de Lenny Kravitz, sin embargo el montaje decepcionará a todo aquel que espere una cinta que le haga honor a la interesante premisa original.

La ironía del asunto radica en que, al final del día, The Hunger Games será mil veces más famosa que Battle Royale y la escritora Suzanne Collins mil veces más rica que Koushun Takami, pero bueno, ese es el mundo que nos tocó vivir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Las películas dirigidas al público adolescente directa o indirectamente tienden a ser mucho mas explicitas en los mensajes o premisas que se pretende formar en el inconsciente del espectador, y no hace falta mencionar los ejemplos. Me parece de llamar la atención que en una industria como Hollywood donde actualmente la corriente que rige los temas expuestos al publico joven son totalmente moralistas, conservadores y carentes de profundidad, se permita hacer una producción tomando una novela que en su idea inicial por medio de la ficción forma un pensamiento critico hacia el funcionamiento del sistema bajo el cual vivimos. Este material podría ser magnifico para hacer llegar al publico adolescente un herramienta para entender los por que de la gran maquinaria que constituye a los medios de comunicación actuales que manejan a su antojo el pensamiento de las masas.
Sin embargo por más innovadora que resulte la idea inicial, en la película jamás se exponen las tan interesantes razones, reduciendo la película a un espectáculo de niños que se matan entre si, dejando en la opacidad la tan prometedora premisa inicial.
Por otro lado contando con un protagonista fuerte y femenino, se pondría creer que se esta tratando de reivindicar el papel de mujer en las cintas de ciencia ficción tan dejados en segundo termino, Sin embargo me parece que el manejo de los personajes resulta engañoso, ya que se coloca como pareja amorosa a un chico de perfil débil, por lo tanto debajo de toda esta supuesta revaloración de la feminidad se esconde una ansiedad machista ante la iniciativa femenina.

Saludos

Fando dijo...

Anónimo:

Concuerdo con mucho de lo que dices, sin embargo la crítica al sistema no es algo tan innovador y se lleva haciendo mucho en la historia de la cinematografía mundial. Hasta los superhéroes más triviales siempre presentan una crítica al sistema en el que vivimos, ya no se diga cintas como Matrix, cuya temática era exclusivamente desarrollar dicha crítica.

Es por esto que yo ni siquiera encuentro el elemento innovador en la premisa y además el producto terminado, como bien dices, deja mucho que desear.

Saludos.