lunes, 25 de junio de 2012

Colosio: El asesinato (2012)

México es un país profundamente anclado en su pasado. Su difícil parto, producto de cruentos conflictos bélicos dentro de los que se ocultaban heridas raciales e ideológicas muy profundas, engendró una sociedad mestiza que inicialmente se nutrió del resentimiento creado por la conquista española, para posteriormente, una vez ocurridas la independencia y la revolución que dieron vida al México moderno, transformar dicho resentimiento en un odio intenso a un gobierno monopartidista, el cual fue incapaz de cumplir lo que los mexicanos creían que merecían.

En un giro inesperado e irónico de los acontecimientos políticos, a doce años de que México consiguiera realizar la transición democrática que se le negó por más de siete décadas, el PRI regresará a la silla presidencial con el voto desencantado de millones de mexicanos que no encontraron consuelo en la alternancia política.

Es dentro de este ambiente de conmoción ideológica y social que se estrena Colosio: El asesinato, filme dirigido por Carlos Bolado, quien de forma inteligente e innegablemente oportunista decide enviar un mensaje diseñado, además de para aprovechar el apasionamiento político y recaudar algunos millones en taquilla, para reavivar el recuerdo de un momento muy oscuro en  la historia mexicana e intentar disuadir a todos aquellos que votarán por el regreso del supuestamente renovado PRI.

En colaboración con el guionista Hugo Rodríguez, Bolado construye una película de ficción basada en los conocidos hechos que ocurrieron en Lomas Taurinas en el año de 1994, donde Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la presidencia de México, fue brutalmente asesinado durante un evento de campaña, convulsionando a un país que veía en él al político que podía desmarcarse de los viejos vicios que anidaban en un gobierno cada vez peor visto por la sociedad, el cual, por si fuera poco, se había consolidado mediante el fraude más flagrante de la historia predemocrática mexicana.

Contrario a lo que puede apreciarse en el deplorable trailer que publicitó inicialmente al filme, Colosio: El asesinato es una película de factura impecable tanto en el ramo actoral como en su producción, la cual consigue, de forma más que exitosa, trasladar al espectador a mediados de los noventa e introducirlo en el meollo político que devino en una de las etapas más negras del México moderno, todo esto analizado desde el punto de vista de unos investigadores privados a los que el gobierno les encomienda la tarea de encontrar al verdadero asesino de Colosio.

Absteniéndose lo más posible de proporcionar los nombres de aquellos que fungieron como principales artífices del funesto hecho histórico, el filme se vale de una serie de estupendas caracterizaciones para hacerlos reconocibles ante los ojos de aquellos familiarizados con la historia, al mismo tiempo que dicho anonimato convierte a la cinta en una interesante pieza de ficción universal, con lo que Bolado abre la posibilidad de comercializarla con relativa facilidad en el mercado internacional.

Con un ritmo que en ciertas ocasiones pasa a ser ligeramente monótono, pero que en general es bastante aceptable, José María Yazpik, Daniel Giménez Cacho y Odiseo Bichir asumen la batuta de este relato construido en base a una serie de teorías apócrifas, las cuales se manejaron como plausibles dentro de ciertos círculos mediáticos y sociales, pero que nunca pudieron comprobarse de forma contundente, quedando como respuesta oficial la poco creíble versión del asesino solitario.

Colosio: El asesinato es un interesante thriller que explota uno de los traumas políticos más vigentes de la sociedad mexicana, en vísperas de que se redefina el rumbo de un país que siempre ha estado marcado por la melancólica derrota, por el sinsentido y por la barbarie, un país que cada vez que intenta poner un pie fuera del lodo, lo único que consigue es caer de cara en él.

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