lunes, 11 de marzo de 2013

Laurence Anyways (2012)

Eres una mujer. Vives tu vida cansada de la rutina pero profundamente enamorada del hombre que día tras día te impulsa a seguir adelante con ese amor que constituye el centro de tu existencia. Tu pareja, un profesor de preparatoria que enseña literatura y que está a punto de publicar su primera novela, es a la vez tu amante y tu mejor amigo. Ante ese panorama se podría decir que eres casi completamente feliz y que la vida que te espera es una hermosa postal familiar, con una casita de campo, niños jugando en la hierba y un perro juguetón dormido a los pies de la cama. Sin embargo, un día llegas a casa y tu pareja te confiesa que, a lo largo de sus 35 años de vida, ha sentido que es una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre y que no puede aguantar esa situación ni un momento más. ¡BANG!

Complejísimo es el dilema sexual que Xavier Dolan, el director más prominente que ha dado Canadá en los últimos años junto con Guy Maddin, expone a lo largo de casi tres horas, en el que hasta la fecha es su filme más ambicioso tanto en forma como en fondo. Laurence Anyways es una gigantesca odisea emocional y estética en la que un hombre inconforme, no con su orientación sexual, sino con su cascarón de macho, decide emprender una revolución dentro de su comunidad canadiense de finales de los años ochenta, para exponer su condición interior de mujer y ganar de nuevo un lugar respetado dentro de su entorno social.

Sin embargo, la lucha más cruenta de ese hombre, interpretado con maestría por Melvil Poupad, el cual decide emprender un camino plagado de evidentes complicaciones para autodeterminarse sexualmente, no es con la sociedad a nivel macro, ni con el trabajo que pierde, ni con los chicos que lo miran entre risas por la calle, sino con su pareja sentimental que, contra toda lógica moderna, decide permanecer a su lado para ayudarlo a conseguir el objetivo final de convertirse en una mujer.

En Laurence Anyways, Xavier Dolan vuelve a mostrar sus atributos de joven prodigio, para entregar un filme que, a pesar de nuevamente abordar ese gusto del director canadiense por diseccionar aspectos de la sexualidad humana, se desenvuelve en territorios completamente distintos a los de sus cintas anteriores, elaborando un guión que en todo caso peca de extenso y que, a pesar de su longitud, en algunos momentos no consigue desarrollar a profundidad todos los temas que aborda, pero cuya lucidez respecto al núcleo emocional del filme resulta absolutamente memorable.

El viaje, apasionado e intensamente destructivo, que emprende la pareja protagónica del filme, se desarrolla a través de un constante duelo de actuaciones entre Poupad y la brillantísima coprotagonista, Suzanne Clément, quien ya había trabajado con Dolan en su ópera prima, J'ai tué ma mère, y que a través de un impecable trabajo pletórico de intensidad, consigue opacar a Poupad hasta el grado de que, en muchas ocasiones, pareciera que la cinta está en realidad dirigida hacia el brutal sacrificio de la pareja abnegada.

Si de algo es garantía Xavier Dolan es de belleza visual y de extraordinarias bandas sonoras, y en Laurence Anyways esto no es la excepción, ya que, armado con el formato casi cuadrado 1.37:1, que curiosamente se vio en dos de las cintas cumbre del 2012, Tabu y Post Tenebras Lux, Dolan extrae secuencias de una belleza estética notable en las que se evidencia la titánica producción de la cinta y que, aderezadas con la música de Fever Ray, Brahms, The Cure, Vivaldi y Moderat, consiguen erizar por completo la piel de la audiencia.

Decía Gregorio Marañón en el prólogo a su célebre Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo, que es un error crear una obra literaria acerca de algo que no se conoce a plenitud, y es precisamente ese "dominio" que ejerce Dolan sobre la sexualidad del hombre moderno, el que consigue que Laurence Anyways, a pesar de ser tal vez la cinta más irregular de la impecable filmografía de Dolan, sea un evento muy sobresaliente dentro de los filmes que se estrenaron durante el 2012, y sea capaz de transmitir, con palpable veracidad, una de las historias de amor más tormentosas y hermosas que se hayan visto recientemente.

3 comentarios:

Carlos Andrés dijo...

Definitivamente es la película más madura de Dolan. Su ópera prima me gusta mucho, pero su siguiente filme reina el estilo de video clip y sus intenciones caprichosas. Pero acá se nota bastante su crecimiento en técnica como en discurso. Muy buen estudio de relaciones y espíritus atormentados. Clement está enorme.

Saludos. Y muy buena reseña, como siempre.

Fando dijo...

La más madura, pero creo que en algunos momentos se le sale de control. Sin embargo a pesar de todo es una pieza de cine memorable. Clément es una diosa.

A mí me gusta mucho su ópera prima, y 'Los amores imaginarios' me encanta también, no veo nada de malo en que tenga una estética videoclipera mientras esté realizada con esa maestría.

Saludos.

Pachita Rex dijo...

Deberías pasármela.