martes, 4 de junio de 2013

Nosotros los Nobles (2013)

La primera vez que vi el trailer de Nosotros los Nobles me dije, "ahí está una película que jamás voy a ver". Vaticinador del peor cine mexicano de comedia, el adelanto de minuto y medio, narrado por una horrenda voz en off y armado con la torpeza de un anuncio televisivo sin chiste, me hizo descartar de inmediato a esta cinta que a todas luces se anticipaba como un bodrio insufrible.

Poco más de dos meses después de su estreno, el filme no sólo seguía en cartelera (situación inusitada al ver que películas de altísima calidad apenas tienen exhibiciones de dos o tres semanas), sino que se había convertido en la cinta más taquillera de la historia del cine mexicano. Este hecho, que para algunos tiene poca importancia, habla de una conexión muy particular entre cine y espectador, y por extensión, entre cine y país. Algo fuera de lo normal estaba ocurriendo, y mi dogmatismo no me iba a impedir ver de qué se trataba. Me esperaba una gran sorpresa.

Nosotros los Nobles es la ópera prima de Gary Alazraki, joven hijo de Carlos Alazraki (fundador de una de las empresas de publicidad más importantes de México), quien después de casi nueve años del estreno de su primer cortometraje, consigue escribir y dirigir la historia de tres hermanos descarriados, cuyo padre, dueño de un emporio multimillonario de construcción, decide darles una lección de humildad al fingir la quiebra de su empresa, sometiendo a los tres malcriados jóvenes a una vida en la que tendrán que trabajar para subsistir.

El secreto detrás del éxito de Nosotros los Nobles radica en la innegable conexión que consigue con el público mexicano promedio, conexión que se genera a partir del amplísimo rango de posibilidades que la cinta plantea para que el espectador, sin importar su clase social, sea capaz de establecer empatía tanto con los personajes como con las situaciones que se desarrollan en el filme.

Por un lado aparecen los tres personajes protagónicos, jóvenes millonarios cuya vida se disuelve en una desproporcionada superficialidad, centrada en la capacidad para conocer y poseer bienes materiales, que acumulan incontables experiencias de despilfarro para exhibir su poder. Estos personajes ejemplifican, con sus respectivas exageraciones, un mundo que Alazraki conoce a la perfección, al ser él en carne propia uno de esos seres educados en las más altas esferas de la sociedad mexicana que, dentro de su cotidianeidad, juegan con cifras monetarias que muchos mexicanos ni siquiera se atreverían a soñar. Bien dicen que debe escribirse sobre lo que se conoce, y Alazraki define las capacidades y características de su trío protagónico con indudable maestría.

En el otro lado del espectro está el bajo mundo de la pobreza y el arduo trabajo, con el que entran en contacto los tres arquetipos de la crema y nata mexicana, y que queda ejemplificado en el personaje de Lucho, cocinero de un restaurante de poca monta y dueño de un "pesero", que se convierte de la noche a la mañana en el salvador de dos de los tres jóvenes inexpertos y mimados. Estas situaciones, que sacan a relucir parte del folclor mexicano de las clases bajas, en este caso con una alta dosis caricaturesca pero efectiva, conecta con pericia al otro grupo de espectadores, que gozan con ver a los tres riquillos experimentando lo que ellos viven día con día. Convirtiéndose el filme en una obra genial de "marketing incluyente", capaz de conectar y hacer reír, tanto a los alumnos de la Universidad Iberoamericana, como al conductor de un "pesero".

Además de la inevitable conclusión moralista, predecible y simplona del final, las cuestiones técnicas de Nosotros los Nobles constituyen su mayor problema, especialmente en los primeros minutos del metraje, plagados de secuencias de calidad francamente telenovelesca. Sin embargo, las actuaciones de Gonzalo Vega y Luis Gerardo Méndez, así como los segmentos cómicos, que por primera vez en muchos años de comedias mexicanas son genuínamente divertidos, acaban por rescatar la película y dan como resultado salas repletas de gente que incluso ha visto ya varias veces la cinta.

Cosechadora de un éxito completamente entendible, Nosotros los Nobles es la gran revelación comercial del cine mexicano del 2013 y, nos guste o no, un hito dentro de la cinematografía mexicana que, cuando menos, vale la pena presenciar.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo sinceramente no he visto la cinta porque me suena a que es un refrito, aunque un poco mas detallado de una película de Luis Buñuel llamada el Gran Calavera, que dicho sea de paso en su momento también gozó de gran popularidad, sin embargo esto que dices me motiva a ver la cinta y más que nada me surge la duda de cómo resuelve el asunto de las redes sociales, o sea como finge el quiebre de su empresa en un mundo tan globalizado donde un rumor así realmente lo llevaría a la quiebra

Sr. Kodama dijo...

Me suena a una película de Buñuel, "El Gran Calavera".

Lo leo y no me lo creo. Me ha sido difícil remar contra corriente, y pese a la fuerza de resistencia que opongo, tu crítica me obliga a verla.

Fando dijo...

Estimado anónimo, en efecto, Alasraki utiliza la anécdota principal de 'El gran calavera', de Buñuel, como hilo conductor (el hombre que aprecia el trabajo a través de una falsa carencia de su otrora gran fortuna), sin embargo, tanto los personajes como las situaciones son completamente distintas, así que digamos que más bien, en lugar de remake, podríamos hablar de que está inspirada en dicha cinta.

Saludos.

Fando dijo...

Sr. Kodama, jaja pues yo tampoco podía creerlo, ya que me esperaba un auténtico bodrio, sin embargo me da gusto haberme equivocado. Espero tus comentarios cuando la veas.

Saludos.

Pachita Rex dijo...

Te odio. La vi y me sorprendió gratamente. Y sí, de hecho al final de la película dice que es una adaptación de _El gran calavera_ de Buñuel.

Fando dijo...

Pachita, jaja me da mucho gusto que hayamos coincidido en la valoración de la película.

Saludos.

Loreley Ibarra Gómez dijo...


Nosotros los nobles o nosotros los pobres versión para inexpertos. Una película simplona que pretende comprender el constante ridículo en el que vive la clase media; sin embargo ¿cómo será posible hacer un análisis honesto cuando sus creadores desdeñan al mexicano promedio, o mejor dicho, cuando jamás han sido parte de esta clase social?

Nosotros los nobles o la lingüística empalagosa. Un corpus atiborrado de clichés y una historia lineal que se tambalea entre lo ridículo y lo premeditado.

Nosotros los nobles o el triunfo del marketing sobre la estética. Con un presupuesto de más de 20 millones, con el apoyo monetario de más de 18 millones de sus patrocinadores (Amigos de la familia Alazraki) y con el apoyo incondicional del IMCINE - en presupuesto y difusión- es difícil que no sucediera un "triunfo taquillero" de este bodrio. Cabe mencionar que el CCC contribuyó en la post-producción de este filme de su egresado.

Nosotros los pobres o un cúmulo de gags telenoveleros y locaciones baratas con actuaciones mediocres, en el que más allá de aplaudir deberíamos de rechazar completamente por ser un insulto al cine mexicano; cine doblemente chingado por el gobierno con su articulo 226 y por una mafia (léase imcine) donde el presupuesto, la difusión y el mérito se le otorga a los hijos de las familias acomodadas de la capital y alumnos del CCC que siguen dándonos a comer excremento disfrazado de identidad nacional.

Octavio Paz dijo en el Laberinto de la Soledad que el mexicano era un ser de máscaras y un ser que respiraba por la herida de la conquista; hijos de malinche al fin y al cabo. ¿y quiénes son los malinchistas, los mexicanos que aplauden este cine nacional falto de estética y contenido sólo por ser nacional o los mexicanos que rechazamos este cine nacional por minimizar/ridiculizar/aniquilar el ejercicio cultural-cinematográfico del país?

Fando dijo...

A ver, Loreley, vamos por partes.

1.- Lo interesante de la película es que funciona precisamente porque retrata con sorna a una sociedad que su director, Alazraki, conoce a la perfección (la clase alta mexicana).

2.- Que algo tenga apoyo monetario y de publicidad no significa que tenga éxito (ve el caso de El Llanero Solitario), y por cierto, 20 millones dista mucho de ser un presupuesto de superproducción. Tuvo éxito porque a la gente le gustó. Además tu afirmación de que con publicidad excesiva cualquier mierda es blockbuster subestimaría la capacidad crítica del público. ¿No?

3.- En la película no veo ningún atisbo de identidad nacional, creo que Alazraki ni siquiera lo intenta, ni le interesa. Y en cuanto a las mafias del cine mexicano, que sin duda existen como en cualquier otra profesión, nos han dado obras verdaderamente deplorables que fracasan en taquilla a pesar del apoyo de Televisa, IMCINE y de los pobres del CCC a los que ya incendiaste.

4.- No comprendo el último párrafo. Porque hablas de malinchismo y luego dices que sólo nos gusta este cine por ser mexicano, eso creo que es incongruente. Sin embargo, al menos desde mi particular punto de vista, yo soy el primero en cagarme en el pobre cine mexicano que tenemos, de hecho fui completamente predispuesto a ver un bodrio con Nosotros los Nobles, sin embargo me gustó, la disfruté y me reí bastante, eso es todo. ¿Qué hago?, ¿me mato?

Espero que veas que esto es sin ánimo de ofender y simplemente para defender mi postura.

Saludos.

Anónimo dijo...

Lo que Loreley necesita es buena cogida.

Loreley Ibarra Gómez dijo...

No tengo porqué sentirme ofendida, querido; no soy ninguna tirana y esto es sólo un debate. Finalmente cualquier disciplina artística se enriquece por su diversidad de opiniones, todas igualmente ciertas.


En cuanto a nuestro personaje incógnito: me hiciste reír bastante, pero debo decir que mi capacidad de análisis y crítica no depende de mis necesidades sexuales...(porque de ser mi editor estaría contentísimo jaja) ¿Aunque a quién no le caería bien una buena cogida? O mejor dicho ¿quién negaría que la necesita? Arrojen la primera piedra los conformistas jajaja.