jueves, 16 de enero de 2014

Computer Chess (2013)

El mumblecore, ese género contenido en la vasta producción de cine independiente norteamericano, que se vale de actores no profesionales, bajísimos presupuestos y altos grados de improvisación argumental al momento de filmar, vivió en 2013 uno de sus mejores años gracias a que Frances Ha, la última película de Noah Baumbach, filmada y ensamblada al más puro estilo mumblecore, fue acogida con bastante cariño por la crítica internacional. Sin embargo, el verdadero acontecimiento trascendental para el mumblecore y en general para el cine del 2013, fue sin lugar a dudas una modesta película de nombre Computer Chess.

Filmada por Andrew Bujalski, padre del movimiento mumblecore, el filme relata los extraños acontecimientos ocurridos a principios de los ochenta en un ficticio torneo de programadores, todos completamente obsesionados con la creación de un software de ajedrez que no sólo derrote a los otros programas dentro de la competencia, sino que, por primera vez, consiga vencer al organizador del evento, un veterano ajedrecista invicto durante años.

Los diferentes equipos de nerds, algunos universitarios y otros autofinanciados, se enfrentan en la sala de eventos de un hotel que cada año acoge la convención. Sin embargo, conforme se suceden las rondas eliminatorias y el espectador se familiariza con los peculiares personajes protagónicos, cosas muy extrañas comienzan a ocurrir, transformándose lo que en un principio parecía un filme tipo mockumentary, en una perturbadora cinta de ciencia ficción cuya narrativa se centra en la creación de inteligencia artificial, pero que al mismo tiempo retrata con gran habilidad ese pensamiento científico alejado de los reflectores, complejo, brillante, obsesivo, pero al mismo tiempo altamente inestable e incluso infantil, que engendra año con año los avances tecnológicos que el resto de los mortales con IQs moderados disfrutamos.

Filmada mediante cámaras vintage modelo Sony AVC 3260, de forma que el metraje tuviera esa textura característica del VHS tradicional, Computer Chess es también un interesante experimento técnico que se encontró con decenas de problemas durante su filmación, principalmente por la inestabilidad de las cámaras utilizadas que, de forma aleatoria e inesperada, imprimían marcas, manchas o efectos ópticos azarosos en las cintas, los cuales contribuyen a darle un aspecto decadente y antiguo a la película, pero que al ser incontrolables representaban un dolor de cabeza importante para el equipo de filmación.

A pesar de mostrarse como una intensa y oscura reflexión sobre los límites del amor, la conciencia humana y la tecnología, Computer Chess consigue mantener altos niveles de comicidad a lo largo de su metraje, situación que la convierte en una película profundamente atípica, que por momentos pareciera ser deudora del humor de Dr. Strangelove  o de la atmósfera de Eraserhead, pero que consigue desmarcarse lo suficiente para crear un producto de sorprendente ingenio y calidad.

Cargada de personajes extraños e incómodos, producto de la gran habilidad de Bujalski como guionista y director de actores no profesionales, Computer Chess corre el peligro de ser olvidada por su modesta puesta en escena, sin embargo, en esa hora y media de filme se esconde una de las mejores películas que ha dado el 2013.

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