lunes, 12 de enero de 2015

Clouds of Sils Maria (2014)

La vida productiva del actor de cine es un complejo azar que ha sido analizado en reiteradas ocasiones dentro de la industria cinematográfica. Tan solo en el 2014 se estrenaron Birdman y Maps to the Stars, dos piezas extraordinarias que, desde su muy particular trinchera, exploran los altibajos de las carreras de esos hombres y mujeres a los que idolatramos en pantalla, pero que olvidamos en un abrir y cerrar de ojos al salir del cine.

No es sólo el talento, la belleza física, o el carisma del actor lo que termina por encumbrarlo o borrarlo del mapa, ya que a lo largo de cualquier carrera histriónica se despliega una combinación de factores determinantes en los que la suerte juega un papel primordial. Para un actor no hay éxito lo suficientemente grande como para asegurar completamente su futuro: escándalos, deslices, y demás circunstancias adversas pueden destruir una carrera de un día para otro, y por si fuera poco, el paso del tiempo está siempre al acecho, entablándose una lucha constante contra esa decadencia física que viene de la mano del transcurso del tiempo, y que particularmente en el caso de las actrices puede ser devastadora.

Resulta imposible no recordar a Gloria Swanson en el papel de la inmortal Norma Desmond de Sunset Boulevard, luchando hasta la locura para recuperar su estatus de gran actriz, al terminar de ver Clouds of Sils Maria, el más reciente trabajo del director francés Olivier Assayas, quien retoma el estudio de la actriz  que vive de glorias pasadas, y lo lleva a nuevos derroteros ayudado por la figura del metarrelato.

Una actriz madura, interpretada por Juliette Binoche, se dirige rumbo a una gala para homenajear al escritor teatral que la descubrió décadas atrás con una obra que relataba, para gran escándalo del público, la tormentosa relación lésbica entre una joven y su jefa laboral. En el camino al evento la protagonista se entera de que el homenajeado ha fallecido, por lo que decide visitar a la viuda para ensayar, en la remota campiña donde ésta tiene su hogar, un remake de la obra que la hizo famosa, interpretando esta vez, en lugar de a la precoz y provocativa asistente, a la atormentada mujer madura.

Acompañada por su devota asistente, interpretada con brillantez por la otrora sosa Kristen Stewart (vaya sorpresa), la veterana actriz analiza el texto que la convirtió en celebridad a partir de los ojos de la mujer madura, experimentada y cada vez menos famosa en la que se ha convertido. Texto que gradualmente comienza a abandonar el papel y a reflejarse en la cotidianidad de las dos mujeres que, en busca de la más completa paz para ensayar, se encuentran recluídas en una alejada cabaña en medio del bosque.

El brillante duelo de actuaciones entre Stewart, Binoche y Chloë Moretz, quien interpreta a la chica escogida para ser la actriz joven del remake, es únicamente posible gracias al extraordinario guión escrito por Assayas, en el que además de abordar con gran sensibilidad el conflicto de la estrella que comienza a apagarse, realiza una brillante crítica al estado actual de la industria cinematográfica y a la forzada significancia que se le da a la cultura pop.

El experimentado fotógrafo francés Yorick Le Saux (Only Lovers Left Alive; Swimming Pool), consigue aprovechar los idílicos paisajes de la localidad suiza de Sils Maria, así como el fenómeno nebular que da título al filme, para constreñir a actriz y asistente en un mundo poblado únicamente por sus más recónditas pulsiones, mediante poderosos elementos visuales que por momentos introducen al melancólico drama en el territorio del thriller psicológico.

Brillante y maravillosamente patética, Clouds of Sils Maria es el regreso de la mejor versión de Olivier Assayas, así como uno de los filmes indispensables del 2014.

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