lunes, 8 de febrero de 2016

Anomalisa (2015)

Charlie Kaufman es probablemente el guionista hollywoodense que mejor ha explorado los múltiples caminos de la misantropía: ese odio por el género humano, cargado de condescendencia y patetismo, que suele manifestarse en la incapacidad de quien lo padece para interactuar con aquellos que lo rodean. La hostilidad de Kaufman hacia el género humano, expresada casi siempre en clave de melancólico catálogo de errores inevitables que conducen a sus personajes al despeñadero existencial, ha dado lugar a obras de la talla de Eternal Sunshine of the Spotless Mind o Adaptation; himnos extraordinarios a la fragilidad e intrascendencia de las emociones humanas.

Siete años después del estreno de la complejísima, enigmática, pero finalmente fallida Synecdoche New York, Kaufman vuelve a la gran pantalla con Anomalisa, filme realizado mediante la cada vez menos frecuente técnica de animación cuadro por cuadro, que narra la noche previa a la presentación del nuevo libro de Michael: un experto en tácticas para mejorar el servicio al cliente de las empresas.

Especializado en maquillar las interacciones humanas mediante claves para desarrollar el falso servilismo y la felicidad postiza que se espera de un departamento de servicio al cliente, el protagonista, a quien da vida la voz del actor David Thewlis, ve a la gente que lo rodea como meros robots monocromos que actúan –sin saberlo en la mayoría de los casos– bajo las mismas reglas de comportamiento que él ha estudiado durante años.

Es esa incapacidad de relacionarse con su entorno social, producto de la noción de que el género humano es repetitivo y poco interesante, la que funge como hilo conductor del filme y como detonador del encuentro epifánico de Michael con una mujer que, dentro de su aparente sencillez, burdos modales y profunda desconfianza en sí misma, se aleja de ese molde prefabricado y predecible con el que el protagonista está acostumbrado a tratar.

El extraordinario trabajo de Kaufman, que en esta ocasión se coloca como escritor y director de una de las películas más hermosas y devastadoras que ha visto el siglo XXI, se complementa con la labor de Duke Johnson, especialista en cintas de animación y codirector del filme, quien consigue dotar a los dos personajes protagónicos de una expresividad que pondría a sudar a actores de carne y hueso.

Cumbre indudable de la filmografía de Kaufman y pletórica de instantes de gran belleza –véase la secuencia que abre el filme; el encuentro con el androide asiático; o la delicadísima escena donde se canta Girls Just Wanna Have Fun–  Anomalisa es una película que mediante la representación de un momento, en apariencia intrascendente y rutinario, consigue generar una maravillosa alegoría de ese misterio psíquico incomprensible al que, ante la imposibilidad de describir con palabras, llamamos burdamente "amor".

Tal vez esas sean las verdaderas obras de arte magnas, las que al enfrentarnos a ellas podemos percibir aquello que no se puede nombrar y decir: es precisamente así.

5 comentarios:

Elisaul Guevara Heredia dijo...

Además de Duke Johnson, esta obra tambien es una gran contribución del productor Dino Stamatopoulos, cuyo trabajo en animación y en particular su series "Moral Orel" la recomiendo como una increible y humana obra de animación, especialmente en su ultima temporada, sumamente infravalorada.

Pero volviendo con esta película, me parece otra brillante obra de Charlie Kauffman que una vez más explora el romance y en particular su relación con la menta masculina. En una sociedad que le envia el mensaje al hombre de que debe ser recompensado y privilegiado, al punto de ver a las mujeres como un aspecto más de su vida que debe cumplir los estandares absurdos de la sociedad, entonces el hombre, aun cuando tiene todo lo que podría querer en la vida, no lo aprecia porque no cumple sus medidas de perfección y termina frustrado y deprimido. Lo curioso del filme es que por más triste que sea, se deja a entender que esta tristeza es creada por el propio egocentrismo de su protagonista. Por eso es brillante que el filme termine con Lisa despidiendose con su voz normal. Lisa y el resto del mundo son felices sin Michael pero Michael no será feliz en su propio mundo.

Niggamate dijo...

Mañana te digo. Me la antojaste como si fuera una milanesa gratinada con papas y refresco.

Peli de la semana dijo...

Gracias por el comentario, Elisaul. Se antoja muchísimo la serie que mencionas, me la anoto inmediatamente. Completamente de acuerdo en lo que mencionas: Anomalisa es un tragedión. Ese momento cuando Lisa comienza a robotizarse es de una desolación encabronada, y sí, Michael está condenado a repetir el patrón una y otra vez para continuar su rutina vital que es básicamente una búsqueda interminable; un problema sin solución.

Abrazo

Elisaul Guevara Heredia dijo...

Si ves la serie te advierto que la producción estuvo un poco agitada, algunas partes son muy apresuradas, especialmente el final y la primera temporada es poco más que una simple comedia de humor absurdo tipo "Family Guy" pero si dejas de lados esos pequeños detalles, el resto de la serie explora territorios adultos raros para la animación o la televisión en general, espero que la disfrutes.

Saludos

Thais dijo...

Como siempre un placer leerte, se te extraña en twitter mucho, muchísimo.Saludos.