lunes, 11 de abril de 2016

F for Fake (1973)

¿En dónde reside el verdadero valor de una obra de arte? Muchos referirán que en una combinación de factores como el virtuosismo técnico; la temática; el contexto social del artista; o el discurso que éste busca transmitir a través de su obra, sin embargo, para Orson Welles –y para su objeto de estudio: el falsificador húngaro Elmyr de Hory– el verdadero valor de una obra de arte reside casi exclusivamente en la capacidad del espectador para creer que dicha obra tiene valor. Puesto de forma inmisericorde: el valor de una obra de arte muchas veces se cimienta en la ignorancia y en la credulidad de aquel que la mira.

F for Fake –la última gran obra fílmica de Welles antes de que acabara sus días narrando documentales y prestando su voz al malvado villano Unicron en Transformers– no sólo es una recopilación de las tropelías y el entramado psíquico de uno de los más grandes falsificadores de arte pictórico que vio el siglo XX, sino además, por encima de todo aquello, es uno de los análisis más brillantes que se han filmado sobre lo que se esconde tras la reverencia unánime hacia un artista u obra de arte.

El mito más aceptado detrás de la atípica producción de F for Fake refiere que el cineasta François Reichenbach, tras grabar algunas escenas documentales sobre el renombrado falsificador Elmyr de Hory, contrató a Orson Welles para que éste realizara la edición del metraje. Fascinado por la idea detrás del material obtenido por Reichenbach, Welles lo convence de ceder las grabaciones y permitirle dirigir con ellas un filme diferente, que más que un documento sobre la vida de Elmyr de Hory, funcionaría como un ensayo sobre la veracidad del valor del arte y sobre el papel de la mentira en la memoria histórica de la humanidad.

Welles presenta por un lado la historia de Elmyr: artista fracasado pero letrado, hábil y carismático; que fortuitamente descubre las increíbles sumas de dinero que el mercado está dispuesto a pagar por una obra que se precie de haber sido pintada por un artista consagrado. El ascenso y caída de Elmyr en el mercado del arte se mezclan en brillante narrativa con la historia de su biógrafo: Clifford Irving –escritor y timador profesional– quien tras publicar la biografía de Elmyr convenció al mundo entero de tener correspondencia con el elusivo Howard Hughes, para publicar y convertir en best-seller una apócrifa "autobiografía" del magnate.

Es esa liga con Hughes la que por razones evidentes lleva a Welles a analizar su propia obra bajo la luz de la falsedad y la falsificación, recuperando y diseccionando entre otras cosas momentos tan definitorios de su carrera como el pánico –cuya magnitud se pone en duda pero que en efecto ocurrió– desatado en algunos radioescuchas tras la lectura dramatizada que un joven Orson Welles hizo de La guerra de los mundos, de H.G. Welles, en 1938.

Circo de múltiples pistas que se entrelazan de forma extraordinaria, F for Fake es una entrañable muestra del genio de Welles y de su perenne deseo por empujar los límites y las convenciones del cine como objeto artístico. La vertiginosa edición del ¿documental? –mucho se ha dicho que Welles pretendía crear con esta cinta un nuevo género denominado ensayo fílmico– es tan sólo muestra de la visión siempre innovadora de un director que fue, en todo momento, punta de lanza de la vanguardia intelectual y técnica de la cinematografía mundial.

Plagada de momentos de gran belleza, es tal vez el siguiente monólogo el que define la esencia del filme: uno de los textos más hermosos que he escuchado declamar en una cinta, y que ahora transcribo con la pena de perder en la traducción del sonido al símbolo la insuperable voz cavernosa de Welles: "Our works in stone, in paint, in print, are spared, some of them, for a few decades or a millennium or two, but everything must finally fall in war, or wear away into the ultimate and universal ash - the triumphs, the frauds, the treasures and the fakes. A fact of life: we're going to die. "Be of good heart," cry the dead artists out of the living past. "Our songs will all be silenced, but what of it? Go on singing." Maybe a man's name doesn't matter all that much".

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