miércoles, 13 de abril de 2016

Spotlight (2015)

El hecho de que Spotlight se haya llevado el Oscar a mejor película únicamente con un premio adicional a mejor guion original, tiene muchas lecturas. Por un lado evidencia el gusto de la academia por lo escandaloso, siempre y cuando se presente de forma blanda y digerible para el espectador; y por otro lado evidencia las carencias técnicas de un filme que bien podría describirse como un buen capítulo de Law and Order, filmado al más puro estilo de un producto televisivo interesado únicamente en transmitir de la forma más eficiente posible una historia, y sacrificando en el camino cualquier atisbo de intencionalidad estética o desarrollo actoral –rubro en el que lo más rescatable es el trabajo de Mark Ruffalo: caricatura entretenida del arquetípico reportero neurótico, quien a su vez es patiño de un Michael Keaton despojado de cualquier rasgo entrañable, y colega de una desabrida reportera interpretada por Rachel McAdams–.

Dicho lo anterior, resulta evidente que el único mérito de la injustamente –qué ridículo pedir justicia en unos premios otorgados por la industria del blockbuster– nombrada como mejor película del 2015, es narrar de forma medianamente entretenida una historia verdaderamente interesante. Mérito que visto a la luz de la razón más elemental resulta hasta cierto punto discutible, ya que el material narrativo tan interesante y polémico fue elaborado por el mejor escritor de ficción de la historia: la realidad.

No pretendo demeritar el trabajo de adaptación guionística del director Tom McCarthy y el escritor John Singer, quienes sin duda alguna consiguen sintetizar con agilidad los acontecimientos periodísticos que en el año 2002 le permitieron al prestigioso diario Boston Globe destapar una descomunal red encubierta de pederastia eclesiástica. Lo que sí puedo decir es que con ese argumento, que parecería increíble si no fuera real, era difícil errar, y muy posible crear una experiencia fílmica infinitamente superior, que se preocupara un poco más por el desdoblamiento y el estudio de los personajes protagónicos, en vez de narrar casi de forma monográfica la sucesión de los acontecimientos históricos.

Monocromáticos hasta decir basta, los personajes de Spotlight pasan del punto A, al B, con una linealidad espeluznante, haciéndonos añorar esa mezcla de dinamismo y profundidad psicológica que se ha logrado con anterioridad en filmes de temática "similar", como la ignorada por la academia pero infinitamente superior El club (2015), de Pablo Larraín, o la monumental M (1931), de Fritz Lang.

Demasiado blanda para el tema que aborda y casi penosa en su falta de aspiraciones estéticas, Spotlight enarbola la máxima que ha regido en gran medida el éxito de la industria hollywoodense durante décadas: mediocre pero entretenida. Por otro lado, la historia que narra es indispensable y merece, aunque sea en este envoltorio poco vistoso, verse, conocerse y discutirse a profundidad.

4 comentarios:

cursedbravery dijo...

Genial que te refieras a la chilena El Club. Aún no la he visto (tampoco aquí en la página). No es algo nuevo que películas de menor carácter "oscariano" queden en desmedro de otras. Pasó lo mismo con la animada the illusionist . Si dices que es superior, pues ya me convenciste de verla. Saludos

Peli de la semana dijo...

'El club' es tremenda, cursedbravery, una auténtica salvajada de principio a fin que merece verse. Pronto escribiré sobre ella. Por cierto, qué película más hermosa 'The Illusionist'.

Saludos.

Cristian Pinto dijo...

Hola.

Pude ver "Spotlight" tiempo atrás y coincido contigo con la sensación que genera respecto a la propuesta estetica/narrativa de estar viendo un/a (buen capitulo de) serie de televisión, a pesar de lo crudo de la temática, a mi en particular hubo algo que me dejó helado de ella y fue algo que me pasó al final, al momento de los creditos de la pelicula, momento en que se dieron a conocer distintos lugares del mundo en que curas de la iglesia católica estaban acusados (... y siendo encubiertos x la misma iglesia) de casos de pederastia, aqui apareció nombrado Chile (mi pais) en más de una oportunidad, casos de pedofilia ligados a la Iglesia Católica en Chile han generado un quiebre con la iglesia respecto a su autoridad moral en el pais, algo que a estas alturas, se ve muy dificil de recuperar...

Lo que no me pasó con Spotlight (emocionarme, estremecerme, aunque debo reconocer que si me entretuvo mucho) si me sucedió con El Club de Pablo Larrain, pelicula que en terminos cinematograficos si me remeció, me emocionó, me desplazó y que a medida que iba transcurriendo.. me dejó helado (hace mucho tiempo que no quedaba con esa sensación al momento de terminar de ver un filme)

Coincido contigo en que El Club no ha tenido la cobertura periodistica que creo merece, talvez no tiene el marketing suficiente o no es tan "amigable" para cierto sector, pero si hay algo que reconocerle de ella, es que es una experiencia cinematografica apabullante.

No sé si tengas tiempo o espacio, pero así como recomendaste tiempo atrás la gran "World of Tomorrow", podrías hablar de "Historia de un Oso" corto de animación de Chile que es una conmovedora metáfora sobre el exilio y la fuerte carga que está detrás de las personas/familias que lo han sufrido.

Felicitaciones x el Blog.

Un Abrazo desde el Sur de Chile.

Cristian.

Peli de la semana dijo...

Gracias por el comentario Cristian. Coincido plenamente entre la diferencia que señalas entre Spotlight y El club. La película de Larraín es potentísima y devastadora. No puedo esperar para ver su aproximación a Neruda en la cinta que va a estrenar en Cannes este año.

Escuché grandes cosas de 'Historia de un oso' y vi que se llevó el Oscar, pero no la he encontrado por ningún lado. Le voy a dar una buscada a ver si ahora tengo un poco más de suerte para escribir al respecto.

Abrazos hasta Chile.