lunes, 16 de mayo de 2016

The VVitch: A New-England Folktale (2015)

"El miedo no anda en burro", reza aquel dicho popular ¿centenario? que de inmediato me remite al célebre cuadro –antes de Goya y ahora atribuido a uno de sus discípulos– titulado El coloso: obra donde se observa a un gigante cruzar entre la bruma un valle, mientras una multitud de animales y hombres huyen despavoridos por el campo; cuerpos en tensión, hocicos abiertos, y patas deformadas por la veloz huida de todos menos de un borrico blanco, que permanece impertérrito ante la posibilidad de ser aplastado o devorado por ese gigante que poco o nulo interés muestra por la muchedumbre. Para tener miedo hay que ser consciente del peligro, podría decir alguien en clara burla a la "ignorancia" del pobre burro. Sin embargo, yo prefiero ver a ese asno como el único verdaderamente consciente, no del peligro, sino de la inexistencia de éste ante un gigante que ha dado la espalda a la humanidad y a paso lento se pierde en la niebla.

Ese miedo aparentemente racional, –pero ulteriormente irracional– que los pobladores del valle del coloso esgrimen, es un horror producto de la manifestación de un fenómeno incomprensible (un hombre de doscientos metros de altura), y de la incapacidad humana para predecir su comportamiento y por tanto dominarlo. Es precisamente ese terror, evidenciado a lo largo de milenios en el temor a los fenómenos naturales, y actualmente manifestado en el miedo a todo "lo diferente", el centro temático de la cinta con la que el joven director Robert Eggers inicia –de forma inmejorable por cierto– su carrera como cineasta.

Una familia oriunda de Nueva Inglaterra, Estados Unidos, decide separarse de su comunidad a mediados del siglo XVII para seguir, con fervor poco convencido pero irrenunciable, al patriarca de la familia rumbo a una vida autosuficiente en el campo. Crítico de la forma imperfecta en que sus correligionarios observaban la doctrina espiritual, el padre –interpretado por un imponente Ralph Ineson en clave de Max von Sydow bergmaniano– funda una granja en compañía de su mujer y sus cinco hijos: una chica adolescente, un pequeño púber, unos gemelos y un recién nacido; con la consigna de venerar, mediante el trabajo y la oración, al Dios de las escrituras.

El rompimiento del núcleo familiar con la civilización establecida, idílico y cargado de esperanza en un principio, se empantana cuando la bruja del bosque –en una espeluznante secuencia que muestra el absoluto dominio de Eggers en cuanto a códigos visuales de horror se refiere– roba y "usa" al pequeño bebé de la familia, insertando en ella la semilla del terror a lo innombrable, a lo desconocido y a lo incontrolable.

Eggers se regodea durante hora y media de metraje en la destrucción de su núcleo familiar protagónico, arrancándole pedazo tras pedazo en un afán por diseccionarlo y analizar –ante la luz de la desesperanza y el horror más endemoniado– la delicada estructura de pulsiones sexuales reprimidas que lo mantienen unido, y que al mismo tiempo lo devoran. El padre que se evidencia impotente ante la adversidad, la madre que envidia la pureza sexual de la hija, y el joven que despierta a una sensualidad incestuosa, son algunos de los elementos que Eggers construye de forma absolutamente brillante, hasta aterrizarlos en uno de los clímax más horripilantes y hermosos que haya conocido el cine de terror en los últimos años.

Adaptación de diversas leyendas del siglo XVII y hablada en inglés antiguo para potenciar su atmósfera solemne, The VVitch es una pequeña joya que gracias a su contención de ambiciones, al impecable trabajo del fotógrafo Jarin Blaschke, a su brillante reparto, y a su bellísimo planteamiento narrativo, se antoja como el maridaje perfecto entre el más puro cine de terror y el cine como grandiosa experiencia artística.

4 comentarios:

Frank Villa dijo...

A mi se me hizo muy bella y escalofriante, cuándo muestran la próxima castración del bebé me esperaba llantos tremendos, sin embargo solo hubo silencio y toda esa escena me hizo retorcerme en mi asiento.

No he leído aún sobre el hecho de que la cabra (que es el mal encarnado y no basado en emociones humanas) está desde el primer momento reclutando a la hija, empieza influyendo a los gemelos enseñándoles canciones que parecen de ritos, insta a una bruja a robar al bebé, cosas que afectan a la delicada estructura de la familia y poco a poco separan a la hija de toda la familia, hasta del padre que es su mayor defensor y culmina con ella aceptando entrar a esas filas de brujería sin tener esos vínculos familiares que en otra instancia si existirían. El título de La Bruja se refiere a la hija no la que roba al bebé ¿Qué opinas?

Como siempre, me es muy grato leerte, espero algún día regreses a twitter pues es menos divertido sin ti.
Saludos!

Peli de la semana dijo...

Gracias por el comentario, Frank.

En efecto, la trama se puede interpretar de mil formas: por un lado la literal (el diablo es un macho cabrío que seduce a Thomasin y elimina por completo sus ataduras familiares para hacerla suya), y por otro lado la metafórica (el diablo no existe y la bruja es el despertar sexual de Thomasin, una chica que al volverse adolescente es vista como un peligro para su familia: el hermano comienza a desearla, y la madre la repudia porque piensa que el padre puede tener deseos impuros hacia ella). Al final, lo veas como lo veas, el filme trata de la emancipación de Thomasin, quien decide renunciar –ya sea verdaderamente como bruja, o de manera metafórica en el interior de su psique profundamente perturbada por los violentos acontecimientos– al puritanismo del padre y a las normas morales de la sociedad norteamericana del siglo XVII.

Lo veas como lo veas, el filme es una belleza.

Saludos!

BarHerrera dijo...

Ya la vi! La fui a ver por tu reseña, normalmente no veo películas de terror pero ésta se me antojaba.
Me ha gustado mucho, en lo visual creo que es sumamente bella y a ratos perturbadora, mucha gente me ha dicho que esperaba más y que casi no da miedo pero creo que porque están acostumbrados al horror explícito y todo eso, en cambio a mí me ha parecido terror en su sentido más genuino no sólo por la construcción narrativa sino en cada detalle (la música entre ello me ha gustado mucho).

La escena del niño escupiendo la manzana se me ha hecho una metáfora inmejorable; también me ha gustado tu interpretación sobre la emancipación de la hija, no lo había visto así.
Mi acompañante ha dicho: “la religión les causó todo el daño" jaja se me ha hecho gracioso y para pensar. Bueno es todo lo que opino espero no haberme extendido tanto :")

Pd: Siempre es muy grato leerte! Saludos! :)

Peli de la semana dijo...

Gracias por el comentario, BarHerrera. Qué bueno que la disfrutaste. En efecto, muchas veces el terror más efectivo no es el que te hace saltar un segundo, sino el que te perturba días, semanas, o meses después de haber visto la película, como en este caso.

Saludos!