miércoles, 7 de septiembre de 2016

The Neon Demon (2016)

"Beauty isn't everything... it's the only thing..." La frase surge de los labios de Roberto Sarno, un Tom Ford ficcionado que reposa en el centro de un cuarto blanco e impoluto, mientras escoge y desecha a modelos que desfilan en ropa interior y tacones. Dentro de esas cuatro paredes no hay lugar para las imperfecciones, para esa piel que delata edad o sufrimiento; todo es grotesca perfección. La frase, que se hunde en la carne de las modelos como una daga que anticipa la caducidad de sus cuerpos, actúa también como perfecta sinopsis no sólo de todo el metraje de The Neon Demon, sino de la hiperestilizada carrera que Nicolas Winding Refn ha construído cuidadosa y obsesivamente desde el estreno de su hipnótica opus tenebrae: Valhalla Rising.

Refn es un verdadero sensualista de la imagen y sus últimas cuatro películas son prueba irrefutable de ello: cuatro historias completamente supeditadas a la creación de una atmósfera; a la transmisión de sentidos primarios, instintivos, pero profundamente potentes en la mente del espectador. Es precisamente esa obsesión estética, que prima siempre por encima del ámbito narrativo de sus filmes, la característica que ha convertido al director danés en uno de los autores que más dividen a la crítica contemporánea, reviviendo una y otra vez el absurdo debate de la forma contra el fondo. Pedirle a Refn un argumento complejo o "redondo" –sea lo que sea que eso signifique– es negar el poderío de su diseño atmosférico. Es como desechar un Rothko porque el lienzo no nos expone una historia clara.

The Neon Demon es una pieza de cine notable que consolida el atípico estilo estético y narrativo que Refn ha fundado durante la última década: una mezcla de géneros que bien podría bautizarse como Neon-noir-gore, que cada vez obtiene más adeptos y copistas.

En esta ocasión Refn lleva su manifiesto estético un peldaño más arriba en la escalera de la hiperestilización, al exponer con una rimbombancia que roza la autoparodia su visión sobre el mundo de la moda: un mundo que para el director danés no es más que una jungla despiadada donde la belleza es el máximo depredador.

Es precisamente en esa jungla que debe desenvolverse el personaje de Elle Fanning, una niña de dieciséis años que pretende tener diecinueve, y que poseé el raro don de la belleza natural: "a diamond in a sea of glass" replica el diseñador Sarno, quien funge como fuente de aforismos filosóficos sobre la posición de Refn en torno a la belleza física. Sin embargo, el camino de Fanning no será fácil, y la pérdida de la inocencia va de la mano de un éxito que obtiene a costa de las demás modelos. Los celos hacen su aparición, y con ello la brutal violencia –casi ritual– en la que Refn se regodea tal vez como en ninguna otra de sus cintas.

Pero más allá de la historia del filme –cuyo poder de síntesis me parece encomiable, a diferencia de la gran mayoría de críticos especializados que abuchearon el filme en Cannes– The Neon Demon es una experiencia audiovisual extraordinaria, que se filma desde la bandera kitsch del mundo de la publicidad fashion (¿hay algo más maravillosamente kitsch que las siglas NWR que flotan en los créditos iniciales del filme?) que gusta de saturar los colores al máximo, abusar de la brillantina en la piel, explotar una sexualidad impostada, e introducir animales salvajes como símbolo arquetípico de belleza y majestuosidad. Es desde esa trinchera visual casi histérica que Refn construye una brillantísima reflexión sobre los caminos de la estética de masas contemporánea, y sobre los horripilantes pilares sobre los que ésta se cimienta.

Mención aparte merece la alucinante banda sonora ensamblada por Cliff Martinez: compositor habitual de los filmes de Refn y uno de los músicos cinematográficos más talentosos en activo, quien en esta ocasión consigue crear una serie de lúgubres piezas sonoras que en conjunto con la imaginería propuesta por la fotógrafa Natasha Braier dan pie a momentos de belleza verdaderamente extraordinarios –véase la secuencia de la demon dance, o la sesión fotográfica con la pintura dorada–.

Digno heredero de Lars von Trier en cuanto a su habilidad para generar polémica y división crítica, Refn ha conseguido insertar su visión contestataria y sin concesiones en el establishment fílmico actual. Ámenlo u ódienlo, da gusto ver a alguien con la capacidad de hacer lo que le venga en gana en este mundo tan ideológicamente restringido.

4 comentarios:

Smayle A. Dominguez dijo...

Hola Jesús.

Pasando por aquí de nuevo. Excelente escrito. Aquí te copio lo que redacté sobre la cinta para un medio local, al leerte me di cuenta que definitivamente compartimos opinión.

"Are you food or are you sex?..." Pregunta hecha a la inocente Jesse (Elle Fanning) sobre cuál de tipo lápiz labial prefiere y que en la cinta The Neon Demon tomará connotaciones...diremos por ahora, interesantes. Fanning, lidera estupendamente el filme que le causó a Nicolas Winding Refn abucheos y ovación -al mismo tiempo- en la edición No. 69 del prestigioso Festival de Cannes.

Jesse es nueva en la industria de la moda de Los Ángeles, sola, con 16 años y consciente de cómo luce, quiere hacerse de una carrera en esta peculiar industria. Ruby, maquillista, interpretada por una magnifica Jena Malone es su primer acercamiento a las entrañas de este mundo, llevándola de la mano e intentando incluirla en su cerrado circulo de “amigas”. Los personajes masculinos circulan en la periferia, son excusas, momentos, este filme sobre mujeres y cómo nuestra obsesión con su aspecto define la percepción inmediata que tenemos sobre ellas, cánones de belleza que son los cimientos sobre los que el director erige el filme, desmantela el mundo de la moda reduciéndolo a lo que considera su esencia, a esa cruda y desesperada necesidad de este protagonismo impuesto que lo mantiene vivo. Forjando un retrato hiperestilizado que critica y expone el terrorífico narcisismo con que se vive actualmente y cómo esta nueva forma de "poder" puede afectar el futuro de cualquiera, dependiendo de las cualidades valorativas con los que se juzguen y el emplazamiento en el que se encuentren. Esta belleza lo es todo. La razón, el vehículo con el cual se puede trascender en este universo donde se idealiza y alinea la piel tal paquete de supermercado. Empaques relucientes con fecha de caducidad.

Winding Refn crea una obra que se regodea en la histeria visual. Voyeurista, vanidosa. Roba elementos visuales y estéticos de ese cosmos high fashion que reprocha y los potencializa, logrando acercarse a un lenguaje narrativo propio, con el que ha estado coqueteando desde Valhalla Rising. Arraigado en un lenguaje audiovisual puro y estilizado, que en definitiva no lograría sin la gran composición fotográfica de Natasha Braier y la estupenda, sombría y electrizante musicalización de Cliff Martínez, su mejor colaboración con el director hasta la fecha. Dominando ese trance onírico al que sus secuencias pueden llevarte, Refn se asienta...y ahí en ese instante, estampa su visión. Forma dictando fondo. No parpadea, continua hasta sobrepasar exitosamente la línea de lo habitual, colocando al espectador en ese lugar incómodo y provocador, del cual nunca, nunca saldrá indiferente (Ver el prodigioso y sorpresivo tercer acto).

Terror en tacos. Hedonismo como excusa moral para adoctrinar culturas. Nicolas Winding Refn ha creado con The Neon Demon, un filme con capas y capas de superficie, extravagante, engreída y vacía superficie que no es más que una reflexión extremadamente cuidada sobre la perfección con la que se exige vivir en la actualidad y que plantea un retrato lúgubre sobre esta resbaladiza obsesión/culto al cuerpo que definitivamente existe hoy día y lamentablemente definirá nuestro futuro.

Un abrazo dominicano. Nos seguimos leyendo.

Peli de la semana dijo...

Querido Smayle, me gusta eso de "histeria visual" jaja queda perfecto. Qué barbaridad Jena Malone también, la amé. ¡Gran texto! Lo único que acotaría es que la obsesión y el culto al cuerpo no es algo exclusivo de nuestros días, y si no pregúntale a los griegos del 500 a.C.

Abrazo

Frank Villa dijo...

Hola Jesús, acabo de ver esta película y me fue muy grato encontrar tu siempre impresindible reseña.

Tengo una teoría que me encantaría debatir contigo, Desde el momento en que las amigas de Ruby ven a Jesse empiezan a hablar mal de ella, le dicen insultos sutiles que poco a poco van escalando; ese "no se que" de Jesse es su enfoque y seguridad sobre su apariencia, algo que ellas aparentan pero pierden al depender de cirujanos plásticos.

Cuando vemos a muchas modelos audicionando, se puede notar el temor en la voz y los ojos de la primer chica, contrario a Jesse quien sin experiencia en la pasarela llama la atención de todos.

Cada modelo va minando su seguridad poco a poco, luego el personaje de Nivola logra que Dean se aleje, lo que deja en su punto más vulnerable a Jesse, esto abre el camino para que finalmente Ruby, Sarah y Gigi eliminen cualquier enfoque o seguridad de Jesse lo que prácticamente la hará una más del monton y que por ende su carrera muera.

Gracias como siempre por tus excelentes reseñas y gusto por el buen cine Cherch!

Peli de la semana dijo...

Mil gracias por el comentario Frank. Concuerdo con que puedes interpretar la historia desde ese punto de vista, y funciona, pero también me parece que el meollo del asunto va en forma de combinación entre belleza física natural y la inocencia de no saber hasta dónde puedes llegar. Es esa inocencia la que creo cotiza el cuerpo de Jesse, inocencia que el mundo de la moda termina por destrozar, devorando a la protagonista y convirtiéndola en una modelo más.

Abrazo