martes, 3 de noviembre de 2020

Borat: Subsequent Moviefilm (2020)

 “Ustedes, demagogos, son como los pescadores de anguilas: en aguas quietas no consiguen nada, pero cuando se revuelve el lodo su pesca es extraordinaria.”

Dos mil cuatrocientos años han pasado desde que Aristófanes, el gran comediante ateniense, formuló esas palabras que por un lado nos revelan la inmutabilidad del ser humano, y por otro el ineludible vínculo entre política y comedia.

En el siglo XXI el lodo está revuelto, y los pescadores de anguilas se rellenan los bolsillos con la polarización de un mundo que percibe la realidad en blanco y negro. Un mundo que sale a las calles sin más bandera que la furia. La misma furia que milenios atrás experimentaron hombres que, al igual que ahora, fueron traicionados por otros hombres. 

Y es así que, justo como en los tiempos de nuestros ancestros, algunos hombres han escogido al humor como el vehículo filosófico para cuestionar y exhibir esas traiciones consumadas. El humor convertido en una especie de caballo de Troya, que en lugar de guerreros transporta en las carcajadas una carga ideológica mucho más potente que la socorrida solemnidad política.

No sé si Sacha Baron Cohen sea el mejor comediante de nuestros tiempos, pero sin duda es uno de los más valientes. Su metodología performática, sustentada en las tácticas primigenias del cine-guerrilla, sorprende por su potente vínculo con la realidad, y por la intención de retratar a los seres humanos que tienen la (mala) suerte de salir en sus sketches en toda su irredenta humanidad: una humanidad tan delirante que es incapaz de reconocer como satírico el comportamiento de un “redneck” que ensalza a una multitud mediante un cántico que incita al asesinato de sus opositores políticos; una humanidad tan delirante que mira con normalidad el hecho de que un padre lleve a su hija a operarse los senos para cumplir el propósito vital de seducir a un hombre mayor; y una humanidad tan delirante que tiene entre sus líderes más prominentes a un hombre que percibe como procedimiento estándar al sexo como colofón de una entrevista.

Son esos fragmentos de realidad inconcebible los que convierten al segundo largometraje del reportero ficticio Borat en un evento sobresaliente dentro del panorama humorístico contemporáneo. Un evento cinematográfico que a pesar de su sus altibajos, de su falta de pericia narrativa, y de sus deficiencias para disfrazar momentos de ficción forzada, se convierte en una memorable pieza de cine documental, precisamente por su habilidad para capturar los destellos más atroces de la realidad social de uno de los países más “desarrollados” del mundo.

La débil narrativa del regreso de Borat a los Estados Unidos tras haber “humillado” de manera involuntaria a Kasajistán, es una excusa que Sacha Baron Cohen aprovecha para atacar de manera quirúrgica algunos de los temas tabú de lo que constituye el entramado social estadounidense. 

El tino de Cohen no siempre es certero, y cuando sus balas se enfocan en las lecciones morales del pasado la narrativa del filme se disloca: véase el forzadísimo encuentro con la sobreviviente del holocausto, o la burda moraleja de empoderamiento femenino que intenta sacar de su encuentro con la nana afroamericana de su hija. Sin embargo los momentos en los que el performance funciona bien valen el boleto (o en este caso la suscripción a Amazon Prime), concluyendo la película con un acto formidable de guerrilla humorística que nos maravilla por la osadía del acto y por el presupuesto del aparato legal que debe tener la película para salirse con la suya.

Mientras escribo esto se están decidiendo las elecciones de Estados Unidos. Si las comedias satíricas tuvieran algún efecto en la vida política del mundo seríamos humanos diferentes a los que vivieron con Aristófanes. No lo somos. La realidad es que batallamos constantemente contra nosotros mismos y contra nuestra naturaleza ineludible.

La belleza de la humanidad es que, a pesar de que nunca ha tenido salvación, hay muchos que aún creen que la tiene, y que el mecanismo para obtenerla es el humor. Brindemos por ellos.



No hay comentarios.: