martes, 2 de febrero de 2021

Pieces of a Woman (2020)

Año tras año resulta cada vez más común encontrar el término “mirada femenina” en los textos de crítica cinematográfica. La frase se usa con ligereza, y muchos asumen que “la mirada femenina” se reduce al hecho de tener una escritora detrás de un guion y una directora detrás de una película. Sin embargo la definición de “mirada femenina” no es sencilla, ya que no sólo depende del sexo de quien planteé la narrativa, sino de la pericia del autor para desarrollar una compleja búsqueda de veracidad asociada a la representación de los personajes femeninos dentro de una obra pictórica, literaria o cinematográfica.

La cosa se complica aún más cuando nos damos cuenta que “la mirada femenina” no es una fórmula concreta, sino un halo de veracidad hasta cierto punto intangible que permea la atmósfera de una narrativa. Y es a través de esa “mirada” que se genera una representación de la realidad con la que el público femenino se identifica de inmediato, y mediante la que el público masculino encuentra un terreno ideológico completamente ajeno, repleto de detalles cuya complejidad jamás habría imaginado. 

En ‘Pieces of a Woman’, la primera cinta hollywoodense del director húngaro Kornél Mundruczó, el término “mirada femenina” toma un papel protagónico a través del guion escrito por Kata Wéber. El texto, que originalmente fue concebido para una obra de teatro homónima que se estrenó en 2018, parte precisamente del dolor y la culpa que Wéber y Mundruczó sufrieron al perder un bebé por complicaciones de parto.

Por primera vez en la historia de las colaboraciones entre el director y la guionista, Mundruczó se hizo a un lado y no tocó el guion de su pareja. De esa forma Kata Wéber exorcizó su dolor a través de un texto particularmente laborioso en términos de detalle para la primera parte del filme, para posteriormente, a través de las interacciones familiares de la protagonista y del planteamiento del juicio contra la partera, encarnar esa culpa femenina inescapable que deviene de la agresiva noción social del “fracaso materno” que implica perder a un hijo.

‘Pieces of a Woman’ es una experiencia cinematográfica de gran intensidad. Su construcción formal abre con un plano secuencia de casi treinta minutos, ejecutado con virtuosismo por Mundruczó y por el cinefotógrafo Benjamin Loeb, en el que la cámara, sin corte alguno, danza por los rostros de Vanessa Kirby y Shia LaBeouf mientras experimentan la felicidad y el dolor más absolutos. 

Ese acto inicial bien vale el boleto (o en este caso el streaming), sin embargo el filme nunca vuelve a alcanzar ese nivel de virtuosismo técnico, narrativo e histriónico. El juicio que se emprende por presiones familiares contra la partera, y las situaciones sociales que rodean a la protagonista no siempre se plantean con inteligencia, y en más de una ocasión se presentan desde la torpeza del cliché sentimental. Sin embargo, lo que sí se mantiene constante durante todo el metraje es la extraordinaria construcción a nivel de guion y a nivel actoral del personaje protagónico. 

A pesar de que el mundo ficcionado alrededor del personaje de Vanessa Kirby pueda por momentos parecer endeble, la historia puntual de esa mujer que lucha por su derecho a tomar decisiones a partir de su individualidad, rebelándose contra una sociedad que cree tener perfectamente perfilado el manual del dolor, resulta memorable.

A diferencia del personaje de Shia LaBeouf, que termina convirtiéndose en un cliché de la masculinidad, y el de Ellen Burstyn, que a pesar de sus grandes habilidades actorales es otro gran cliché, lo que hace Vanessa Kirby con el guion de Kata Wéber me parece extraordinario, y es precisamente a través de ese personaje que puedo percibir la “mirada” de la que hablaba al principio de este texto. Esa mirada que a través de sus sutilezas me adentra en un territorio desconocido, y que además me enfrenta al hecho de que hay experiencias que no puedo imaginar. Al hecho de que no puedo ponerme en los zapatos de todos, y que hay códigos que sólo aquellos que han vivido una experiencia límite me pueden transmitir. Encontrar eso en una película no es algo común, y lo agradezco. 

Escojo cerrar este texto con frivolidad: no veo, ni remotamente, a otra actriz que pueda arrebatarle la mejor actuación del 2020 a Vanessa Kirby.

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